[Literatura Juvenil]
Los fantasmas de Pico de Cuervos
de Hugh Scott
Jesús Guerra
La familia Smith, de Inglaterra, toma
unas vacaciones. Es una familia normal, compuesta por el padre, Benjamin, a
quien llaman Ben; la mamá, Tracy; la hija, Samantha, a quien llaman Sammy; el
bebé, Bertie; y el hijo de en medio, llamado Arnold, pero al que todos le dicen
Miff. Y es Miff el narrador, es decir, es él quien nos cuenta la historia de
estas vacaciones, que tendrían que ser tan normales como su familia... pero no
lo son.
La familia viaja en su Volvo. Se
dirigen a un pueblito llamado Pico de Cuervos, y el extraño nombre se debe a
que por ahí hay una pequeña montaña, o una conformación rocosa en una montaña,
que parece el pico de un cuervo. Y claro, en esa región hay cuervos. Y el hotel
al que se dirigen se llama, por supuesto, Hotel Pico de Cuervos.
El hotel es elegante y se encuentra
en una antigua construcción que fue alguna vez la casa de la familia rica del
lugar. La idea de las vacaciones es pasear por el pueblo, conocerlo, caminar
por los alrededores, en donde hay bosques y una laguna, subir a la montaña, y
pasarse días enteros en la alberca del hotel.
Pero desde que van en camino algo
cambia los planes. Sucede que Sammy y Miff ven a un anciano, elegantemente
vestido con un traje café y un bastón, parado a la orilla de la carretera,
saludarlos con el bastón en alto, muy sonriente. Los niños le devuelven el
saludo. Pero unos kilómetros más adelante lo vuelven a ver, y luego otra vez.
Esto altera a los niños, y su padre los tranquiliza diciéndoles que o bien no
era el mismo señor, aunque se pareciera, o bien se trata de gemelos que tienen
esa costumbre extraña de saludar desde la carretera.
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Edición en inglés |
Un poco antes de llegar al pueblo, se
detienen en una gasolinería, y en lo que Sammy y Tracy van al baño y Ben va a
pagar, Miff se queda por ahí para cuidar a Bertie, que como es un bebé se
encuentra dentro del auto en su asiento para bebés. Miff está distraído y
cuando voltea a mirar hacia el auto lo que ve es a un hombre de espaldas,
agachado sobre el asiento trasero. El traje es inconfundible, el hombre es el
anciano del bastón, y Miff, lógicamente, piensa que el hombre quiere robarse a
su hermanito, así que corre y logra tocar la tela del saco del hombre, el cual,
sin embargo, desaparece.
Cuando regresan al auto sus padres y
su hermana, Miff les cuenta lo ocurrido, y su padre, que es un hombre dispuesto
a cualquier cosa con tal de proteger a su familia, decide dos cosas, que ese
incidente extraño no les va a arruinar sus vacaciones, y que quizá tendrán que
investigar el asunto.
Y esto no es más que el inicio de
esta estupenda novela corta para jóvenes lectores, que mezcla muy bien el
suspenso y el terror. Una vez que la empieza uno, no se puede dejar de leerla
hasta llegar al final. Es muy, muy, muy recomendable. Además, el libro está
ilustrado con unos dibujos buenísimos de Ricardo Peláez. Corran a
conseguirla.
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Los fantasmas de Pico de Cuervos. Hugh Scott. Traducción de Verónica
Murguía. Ilustraciones de Ricardo Peláez. 1a edición en inglés,
1996. 1a edición en español, 2000. 4a reimpresión, 2010.
Fondo de Cultura Económica. México. 140 págs.
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