miércoles, 20 de marzo de 2019

Recomendaciones para niños de la Librería del Fondo Carlos Monsiváis



Recomendaciones para niños
de la Librería del Fondo Carlos Monsiváis




Lunática
Martha Riva Palacio
Ilustraciones de Mercé López

Por culpa de un lengüetazo de luna, una niña se convierte en niña-loba. Todos sus días son días de lobos. Y por más que su papá diga: «Eres una niña, no una loba», y por más que su mamá la mande castigada a su cuarto; sigue estrellándose contra el piso con su bicicleta intentando alcanzar la luna. Ella conoce de sueños y de vuelos altos, sabe invocar a los espíritus de la tarde y ser un aullido que gira en la llanta que rueda jardín abajo; pero también conoce el dolor cuando te pica una abeja en el brazo, o cuando tu estómago se vacía porque no siempre te gusta estar sola. Un libro de poesía que habla con las palabras, pero también con los silencios; ganador del Premio Hispanoamericano de Poesía para Niños 2014.

Fondo de Cultura Económica-F, L, M (Fundación para las Letras Mexicanas)
México: 1a ed. 2015; 1a reimpresión 2017
48 págs.

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Los espejos de Anaclara
Mercedes Calvo
Ilustraciones de Fernando Vilela

Los espejos de Anclara es el poemario ganador del Premio Hispanoamericano de Poesía para Niños 2008. Relata, desde la perspectiva de la infancia, la fantasía de una niña que se mira al espejo e imagina que sus ojos son dos puertas a través de las cuales puede entrar para descubrir lo que está encerrado en su interior: sueños, miedos, dolores, alegrías y anhelos. Es un libro que se desarrolla en el límite entre la realidad y la fantasía y los conductos por los cuales éstas dos se comunican.

Fondo de Cultura Económica-F, L, M (Fundación para las Letras Mexicanas)
México: 1a ed. 2009; 1a reimpresión 2015
54 págs.

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Lo que no sabe Pupeta
Javier Mardel
Ilustraciones de Cecilia Rébora

Una colección de poemas que gira en torno a una protagonista peluda, inquieta y muy cariñosa: la perra Pupeta, que irá descubriendo el mundo a través de sus olores, sus sonidos, sus juegos y el contacto cotidiano y afectivo de sus dueños hasta perder su agilidad, el oído, la orientación, pero nunca la curiosidad ni su necesidad de dar y recibir afecto.

Fondo de Cultura Económica-F, L, M (Fundación para las Letras Mexicanas)
México: 1a ed. 2012; 1a reimpresión 2016
42 págs.

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Ramona la mona
Aitana Carrasco Inglés

Bruno vive con su papá, mamá, abuelos y cinco peces anaranjados. Después de la llegada de Fola, una gata de color rojo, el niño sufre la pérdida de sus peces y de su abuelo, por lo que no está dispuesto a aceptar fácilmente la llegada de Ramona, la mona. Hasta que, un día, las cosas cambian.

Fondo de Cultura Económica
Colección Los Especiales de A la Orilla del Viento
México: 1a ed. 2006; 3a reimpresión 2017
36 págs.

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viernes, 8 de marzo de 2019

La noche de los trasgos, de Alicia Molina





La noche de los trasgos
de Alicia Molina

Jesús Guerra

Camila —la misma Camila de los libros El agujero negro y de El zurcidor del tiempo—, ahora de unos 10 años, tiene una compañera de escuela llamada Oriana, que la intriga de verdad: casi nadie la ve, es decir, casi no la notan. Si levanta la mano en clase para contestar una pregunta, la maestra ni se entera. Y el resto de los compañeros de clase casi no se dan cuenta de la presencia de Oriana. En realidad, se trata de una chica muy gris (aunque Camila dice que en realidad es como anaranjada pero muy pálida), pero Camila se da cuenta, ya que es muy perceptiva, de que hay algo más. No se trata solamente de que Oriana sea tímida y solitaria, sino que parece que Oriana siempre está asustada, o que carga con el terror a cuestas, pero ¿terror a qué o por qué? Y esto, claro, le da mucha pena —en el sentido de dolor no de vergüenza— a Camila.

Un día, la maestra dice que el periódico mural de la siguiente semana le toca realizarlo a... —y la maestra tiene que buscar en sus apuntes— a Oriana, y luego pregunta quién se ofrece de voluntario para hacer ese trabajo con Oriana. La única que levanta la mano es Camila, sí, por pena —en los dos sentidos— por Oriana, y además porque tiene mucha curiosidad de platicar con esa chica para averiguar qué le sucede.

Así, Camila y Oriana se ponen de acuerdo para verse en la tarde para comenzar su investigación del tema que decidieron presentar en el periódico mural: «Duendes y trasgos». (Los que ya conocen a Camila, porque leyeron los otros dos libros en donde es la protagonista, saben que con ella viven cinco duendes: Verde, Rayas, Púrpura, Azul y Rojo.) Camila, lógicamente, les pide ayuda a sus amigos duendes para su trabajo, pero el único que se anima es Verde (los otros cuatro se excusan porque, dicen, tienen otras cosas qué hacer). Verde, entonces, se va escondido en la mochila de Camila para acompañarla a la biblioteca, y lo hace sobre todo por curiosidad pues quiere saber qué es lo que dicen de ellos en los libros.

Camila y Oriana trabajan varias horas, y cuando cierran la biblioteca, Camila se va con su compañera hasta la casa de ésta, la cual no está más que a unas cinco cuadras de su propia casa. Al entrar, le llama la atención lo súper limpia que está la casa de Oriana, quien vive con su tía Palmira, la cual, le dice Oriana, siempre está frente a su computadora. Pero a Camila lo que le llama la atención no es sólo el exceso de limpieza, sino que la casa da la impresión de que está vacía, como si no viviera nadie ahí, pues nada, nada, nada está fuera de su lugar. No son muebles lo que faltan, pero en las paredes no hay cuadros, y sobre las mesas no hay adornos de ningún tipo. No se ven revistas o periódicos sobre ningún sofá o mesa... esto pone nerviosa a Camila.

Cuando, un rato después, Camila llega a su casa, Verde —quien la ha acompañado toda la tarde— le dice a su amiga que no vuelva a ir a la casa de Oriana pues está llena de trasgos. Pero ¿los trasgos y los duendes no son lo mismo?, le pregunta Camila. Y Verde, con paciencia, le habla de las enormes diferencias que hay entre ambos y que podemos sintetizar así: los trasgos son seres perversos.

Verde le platica a Camila cómo fueron creados los trasgos y lo que éstos son capaces de hacer, lo cual es muy malo: se alimentan de los recuerdos de las personas. Ése es el motivo de que Oriana sea una persona casi transparente, que nadie nota, y que viva siempre con miedo. Pero los trasgos no se limitan a eso, realizan otras cosas terribles, y Oriana ya comienza a mostrar los síntomas de todo eso, lo que quiere decir, aunque Oriana no lo sabe, es que ella es ya un caso desesperado. Así que Camila, compañera y nueva amiga de Oriana, se ve en la necesidad de intervenir para intentar arreglar las cosas, aunque, por supuesto, se trata de un asunto sumamente peligroso.

Si quieren saber lo que sucede, pues esta aventura de Camila apenas empieza, tienen que conseguir este libro súper entretenido, divertido, tierno, mágico, interesante y misterioso, y leerlo hasta la última página. A mí, la verdad, me gustó muchísimo, y una de las cosas que más me gusta es que, aunque no es un libro muy extenso, es una verdadera novela para niños y jóvenes (de los 9 años en adelante, más o menos). ¿Y qué es lo que hace que este libro sea una novela breve en lugar de un cuento largo? Su visión panorámica. No sólo nos cuenta la historia central —la de Camila, Oriana y los trasgos—, aunque obviamente es la más importante, sino que nos muestra todo el contexto de estos personajes: los papás de Camila, la abuela de Camila, la prima de Camila (Marcela), los papás de Marcela, la tía de Oriana, lo que sucede en la escuela, una fiesta de cumpleaños, y muchas otras cosas más. Es decir, aunque sea de manera más o menos breve, nos muestra cómo cada personaje tiene sus propios problemas y su propia vida.

La noche de los trasgos es un libro muy, muy recomendable. No se lo pierdan.

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La noche de los trasgos. Alicia Molina. Ilustraciones de Ana Ochoa. Fondo de Cultura Económica, colección A la Orilla del Viento. Clasificado: Para los que leen bien. (1a ed. 2006; 7a reimpresión 2017.) 136 págs.

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Te puede interesar leer sobre otros libros de Alicia Molina:







jueves, 21 de febrero de 2019

Un viaje cósmico a Puerto Ficción, de Juan Pablo Villalobos






Un viaje cósmico a Puerto Ficción
de Juan Pablo Villalobos

Jesús Guerra

Nellie y los gemelos Sabino y Sabina (esta última es la narradora de la historia) son tres chavos de 13 años que viven en las calles de Puerto Ficción y tienen que recurrir a su ingenio para comer y para encontrar lugares para dormir. Tanto Nellie como los gemelos tienen su historia, es decir, sus tristes motivos para vivir en la calle. Cada uno hace lo que puede con su vida, a veces se divierten, a veces están tristes, y a veces sus aventuras los meten en problemas, como el que nos cuenta Sabina en este libro.

Hay que decir que también está con ellos un perro llamado Boris, con el que platican, pues Boris les responde. Sabina no está segura en un principio si Boris habla de verdad o si sus conversaciones con el perro son producto del hambre que tienen los tres amigos. Pero nosotros sabemos que Boris habla, y les da consejos (pues Boris es un perro no sólo inteligente sino culto), ideas, les da definiciones de palabras y hasta les recita poemas, cuando está de humor.

Un día en que los tres amigos están en una taquería intentando ablandar el corazón de los comensales gracias a la muy especial cara de hambre de Sabino, Nellie, que es muy impulsiva, ve la oportunidad y le roba un celular a un cliente de la taquería, un hombre al que ya han visto antes e identifican como un empleado de gobierno —de esos que hacen malabares para no mancharse la corbata de salsa mientras engullen sus tacos—, así que cuando muy oportunamente los corre de ahí el taquero, los tres amigos salen y a la orden de Nellie corren como locos varias cuadras, sin que los gemelo sepan el motivo. Cuando ya están escondidos en el malecón, Sabino y Sabina descubren la causa de la carrera: el celular robado.

¿Y ahora qué deben hacer? Los gemelos tienen miedo de que ese robo los meta en problemas serios, pero Nellie es muy terca y quiere vender el aparato. El problema es que los tres amigos son muy identificables porque siempre andan rondando los mismos restaurantes en busca de comida y, para colmo, Nellie no sólo es identificable sino inolvidable pues trae el pelo pintado de verde. La esperanza de los tres es que el supuesto inofensivo empleado piense simplemente que perdió su teléfono. Sin embargo, su esperanza se desvanece muy pronto, cuando el celular recibe un mensaje, enviado por el dueño del celular desde otro teléfono, dirigido a la niña del pelo verde, en el que le dice que si no quiere problemas devuelva el aparato de inmediato.

Nellie, sin embargo, en lugar de entrar en pánico, se ríe (aunque tal vez se ría de nervios) y se pone a revisar el contenido del celular, hasta que encuentra una foto rarísima...

Los tres amigos deciden que lo mejor que pueden hacer es llevarle el celular a la persona indicada para eso de las transacciones y los cambios de propietario de los objetos de origen sospechoso, y se van a la plaza del pueblo a buscar a quien todos llaman el Profe (pero no de profesor sino de profeta), un hombre que antes fue cantante y ahora, entre otras cosas, alimenta y platica con las gaviotas. La idea es venderle el celular y adiós, pero por supuesto las cosas en la realidad no son tan sencillas como uno las planea. El asunto del celular, de por sí complicado, se vuelve más complejo y peligroso cuando le muestran al Profe la foto misteriosa...

Ya no puedo contarles nada más del argumento de Un viaje cósmico a Puerto Ficción, lo que sí puedo decirles es que esta aventura de Nellie, Sabino, Sabina, el Profe y Boris (y otros personajes que aún no conocen) apenas comienza, que es más compleja y peligrosa de lo que se imaginan, y que para nosotros los lectores esta aventura es además interesantísima, loquísima, tierna y muy, muy divertida. Además, esta novela nos hace pensar en varios temas que merecen nuestra atención.

El autor de este libro es Juan Pablo Villalobos, nacido en Guadalajara, Jalisco, aunque ahora vive en Barcelona, España. El texto de contraportada del libro nos informa que «antes de ser escritor hizo cosas tan raras como investigar la comodidad de los muebles de baño y promover el uso de internet en los hospitales». Ha escrito varias novelas para adultos, como No voy a pedirle a nadie que me crea, ganadora del Premio Herralde 2016. Un viaje cósmico a Puerto Ficción es su primer libro para niños.

Las estupendas ilustraciones del libro son de la mexicana Mariana Villanueva, quien estudió Diseño y Comunicación, y tiene dos maestrías en Ilustración.

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Un viaje cósmico a Puerto Ficción. Juan Pablo Villalobos. Ilustraciones de Mariana Villanueva. Fondo de Cultura Económica, colección A la Orilla del Viento. Clasificado «Para los que leen bien». 1a. ed., 2018. 148 págs.



viernes, 15 de febrero de 2019

Recomendaciones para jóvenes de la Librería del Fondo Carlos Monsiváis



Recomendaciones para jóvenes
de la Librería del Fondo Carlos Monsiváis




El gran sueño
Jordi Sierra i Fabra

Primavera de 1881. Cientos de inmigrantes que aspiran a una nueva vida y a un futuro mejor se embarcan en el Odisea, un barco que parte de Barcelona a Nueva York. En esta travesía, las vidas de cinco jóvenes se vincularán entre sí y esto determinará sus caminos en aquella gran ciudad.

Con una documentación excepcional y rigurosa, El gran sueño es un impactante fresco de un tiempo no tan lejano, con cinco jóvenes que vivirán la aventura más apasionante de sus vidas.

Jordi recrea el Nueva York de 1881, con escenarios reales, personajes y datos verídicos y construcciones de la época que enmarcan este apasionante viaje.

Loqueleo
Santillana
Juvenil (de 14 años en adelante)
573 págs.

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Magia sombría
Joshua Khan

«Si anhelas sentir la misma emoción que cuando descubriste Harry Potter, déjame recomendarte Magia sombría. Hallarás un mundo de fantasía en el que querrás perderte. Es más: te desafío a que no adores esta historia.»
—Rick Riordan

«Escenas trepidantes, grandes aventuras, fantasía salvaje y murciélagos gigantes… Este libro lo tiene todo. No me había divertido tanto desde hacía mucho tiempo. ¡Siéntate y disfruta del viaje!»
—Jonathan Stroud, autor de El amuleto de Samarkanda

Lily, con tan sólo trece años de edad y después del asesinato de toda su familia, se convierte súbitamente en la gobernante de Gehenna. Es la única superviviente de la Casa de los Sombra, una larga saga de oscuros hechiceros, cuyos poderes se han ido perdiendo generación tras generación. Ahora Gehenna está a punto de ser conquistada por los antiguos enemigos de los Sombra, pero ¿cómo podrá Lily salvar su tierra si la magia de los muertos vivientes está prohibida para ella?

Thorn es un joven campesino, astuto e inteligente, que ha sido vendido como esclavo y que está desesperado por escapar y encontrar a su padre desaparecido. Por eso, cuando es comprado por Tyburn, el verdugo de la Casa de los Sombra, está dispuesto a servir en el Castillo de la Penumbra durante un año y un día, a cambio de conseguir su ansiada libertad. Juntos, Lily y Thorn (y un increíble murciélago gigante), forjan una inusitada amistad y se unen para romper todas las reglas, invocar la magia prohibida y proteger el reino de las sombras.

Joshua Khan se crio con las historias de héroes, reyes y reinas hasta que casi no le quedó espacio para nada más. De hecho, puede decirte dónde nació el Rey Arturo, pero es incapaz de recordar qué desayunó esta mañana. Así, con la cabeza llena de historias de caballeros legendarios, magos y grandes y terribles monstruos, resultó inevitable que Joshua quisiera escribir su propia historia. De ahí que con la trilogía Magia sombría haya creado un mundo de magia ancestral, bosques esplendorosos, secretos oscuros y murciélagos enormes, ¡en verdad gigantescos!

Océano Gran Travesía
Colección Magia Sombría
544 págs.

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Magia de ensueño
Joshua Khan

«He aquí un mundo de fantasía del que no desearás salir.»
—Rick Riordan

Llega la esperada secuela de Magia sombría. En un mundo gobernado por seis Grandes Casas de magia ancestral, una joven princesa hechicera y un valiente cazador inician un viaje de descubrimiento épico y peligroso…

Lilith Sombra, princesa de las tinieblas y gobernante de Castillo Penumbra, ha comenzado su adiestramiento en las artes oscuras y la nigromancia junto al fantasma de su padre. Pero la paz está lejos de ser real en Gehenna, donde los habitantes son asediados por una multitud de muertos vivientes que se rehúsan a volver a sus sepulcros, y donde la gente de aldeas cercanas ha comenzado a desaparecer en circunstancias misteriosas.

Los reclamos del pueblo de Gehenna apuntan a su pequeña regente. Muchos están convencidos de que su uso de las artes mágicas —por tradición prohibido entre las mujeres de su linaje— es la causa de tantas penas… Pronto Lily y su querido amigo Thorn tendrán que ponerse en marcha para descubrir la verdad detrás de semejantes atrocidades, en una emocionante aventura que pondrá a prueba el valor, la justicia y la magia que habita en sus corazones.

Océano Gran Travesía
Colección Magia Sombría
556 págs.

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miércoles, 13 de febrero de 2019

Recomendaciones para niños de la Librería del Fondo Carlos Monsiváis


Recomendaciones para niños
de la Librería del Fondo Carlos Monsiváis




Los fantasmas de Fernando
Jaime Alfonso Sandoval

Fernando está convencido de que tiene la peor suerte del mundo: murió su perro, se quedó sin escuela, lo dejó su novia, se fracturó la mano y, para colmo, está por heredar un hotel abandonado que ha pertenecido a la familia de su padre, a quien no ha visto en años y quien se encuentra muy enfermo. Como no tiene nada que perder, decide acompañar a su tía Queta y a su primastra Catalina a Costaverde para recibir la herencia. En medio de aquel viaje, lleno de secretos, recuerdos e historias de fantasmas, Fer desarrollará una amistad que lo cambiará profundamente. Pero nada es lo que parece.

El autor, Jaime Alfonso Sandoval, es cineasta de profesión, luego decidió escribir sus propias historias en formato de novelas y obras de teatro y este camino lo llevó a la literatura infantil y juvenil. Cuenta con más de veinte obras publicadas, muchas de ellas han recibido importantes premios y reconocimientos. De manera paralela, escribe guiones para televisión.

Roger Ycaza nació en Ambato, Ecuador. Es ilustrador y músico. Ha ilustrado más de sesenta libros infantiles y juveniles, tanto en editoriales de su país como extranjeras. También escribe e ilustra sus propias historias, entre ellas Los días raros, la cual fue ganadora del Premio de Álbum Ilustrado A la Orilla del Viento, en 2014.

Fondo de Cultura Económica
Ilustraciones de Roger Ycaza López
Colección A la Orilla del Viento
1a. ed. (impresa y electrónica) 2018
286 págs.

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Segunda estrella a la derecha
Deborah Hautzig

Shh, Leslie... Mamá no sabe lo que te pasa, ninguno de ellos lo sabe. Mamá se está engañando a sí misma; no le importaría para nada que fueras anoréxica, ¡si tan sólo comieras un poco! Lo único que nos separa son veintidós kilos. Y es lo único que nos mantiene juntas.

Después de una gripe que la hace bajar de peso, Leslie decide empezar una dieta. Al principio elimina sólo los dulces y las grasas, pero después empieza a comer cada vez menos. Un día está tan débil que no puede levantarse de la cama y tiene que ser hospitalizada. Leslie tiene, además de una relación confusa con su madre, anorexia nerviosa.

Deborah Hautzig nació en Nueva York. Aunque cursó artes, siempre quiso ser escritora y actualmente se dedica a esta actividad. Es autora de libros para niños y colabora en revistas con artículos y poemas.

Nora Souza nació en Buenos Aires, Argentina. Fue maestra de primaria y profesora de matemáticas. Ha participado con su obra artística en exposiciones en Guatemala, Perú, Antillas Holandesas, México, España y Holanda.

Fondo de Cultura Económica
Traducción de Tedi López Mills
Ilustraciones de Nora Souza
Colección A la Orilla del Viento
1a. ed. en inglés, 1981; 1a. ed. en español, 1994; 16a reimpresión, 2017.
184 págs.

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El hijo del pirata
Geraldine McCaughrean

Tamo White, el hijo del pirata, decide abandonar la escuela y volver a casa en busca de su madre en compañía de Nathan, quien ha quedado huérfano y desamparado, y de Magda, la hermana de éste. Cruzan el océano Índico y llegan a Madagascar. En estas tierras lejanas y desconocidas, plagadas de peligros, los tres jóvenes encuentran la clave de sus vidas.

Geraldine McCaughrean es una reconocida autora inglesa. En 1987 fue galardonada con el Premio Whitbread de novela para niños por su obra A Little Lower than the Angels y en 1994 por Polvo de oro, publicado en esta misma colección. Una sarta de mentiras, que también fue publicado por el FCE, recibió la Medalla Carnegie en 1988.

Ricardo Peláez estudió diseño gráfico en la Escuela Nacional de Artes Plásticas. Se dedica a ilustrar libros, revistas y otras publicaciones. En el FCE ha ilustrado Los cuentos del gato encerrado 1 y 2, Corre con caballos y Bajo el espino, entre otras obras.

Fondo de Cultura Económica
Traducción de Joaquín Díez-Canedo F.
Ilustraciones de Ricardo Peláez
Colección A la Orilla del Viento
1a. ed. en inglés, 1996; 1a. ed. en español, 2000; 4a reimpresión, 2013; 2a. ed. 2016.
286 págs.

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martes, 29 de enero de 2019

Ecos del desierto, de Silvia Dubovoy






Ecos del desierto
de Silvia Dubovoy

Jesús Guerra

El libro está escrito como cartas a Tlaladi Vi, y no es sino hasta la mitad del volumen que nos enteramos de que Tlaladi Vi significa «viento protector». Las cartas están escritas por Miguel Contreras, un muchacho de Oaxaca, de un pueblito llamado Cuicatlán, que vive con su mamá, su papá y su hermana menor, Carmelita. El papá de Miguel hace ladrillos, y Miguel sabe que si se queda ahí su futuro será hacer ladrillos también. Pero él quiere otra cosa, otro futuro, aunque de momento no sabe qué. Pero un día, aprovechando que tiene tíos y tías en Phoenix, Arizona, decide que se quiere ir para allá. A sus papás no les gusta la idea, pero saben que su hijo tiene derecho a forjarse un futuro. Así que se comunican con los tíos de Phoenix, y éstos les recomiendan a un hombre al que conocen bien para que pase a Miguel por la frontera.

El papá de Miguel consigue prestada la mitad del dinero del viaje y los tíos pagarán la otra parte, a la llegada de Miguel. Así, Miguel se va en autobús hasta la ciudad de Nogales, Sonora, en la frontera norte del país. Allá lo busca el hombre recomendado por sus tíos, llamado Martín, y unos días después, cuando ya está el grupo completo, se van por el desierto rumbo a la frontera. El viaje es peligrosísimo, por los animales y los insectos del desierto, por el calor que hace de día, que a veces sube hasta 60 grados centígrados, por la fuerza del sol, por el cansancio, pues aunque viajan de noche (para evitar el calor y para que, ya cerca de la frontera, no los vean los agentes norteamericanos), van cargados con comida y con agua, además de que es difícil ver por dónde van aunque haya luna llena. Son varias noches de caminata, recorren muchos kilómetros.

A Miguel se le encajan unas espinas que atraviesan la suela de sus tenis. Dos señoras del grupo lo curan y le ponen una pomada. Esas heridas le complican mucho el resto del viaje al joven oaxaqueño. Lo único que lo sostiene en los peores momentos es el recuerdo de sus padres y de su hermana, su sueño de un futuro mejor en los Estados Unidos, y la música que toca él mismo en una pequeña flauta de barro hecha por su mamá, y que le regaló cuando él era un niño.

Al llegar al muro que marca la frontera, Martín se asoma —pues por el lado mexicano el muro ha sido arreglado, por las personas que cruzan a los migrantes, para que tenga escalones—, y cuando ve que la persona que lo ayuda y que está del lado de los Estados Unidos le hace unas señales luminosas, les da la orden de cruzar. Lo tienen que hacer por grupos pequeños. Del otro lado, por supuesto, no hay escalones y tienen que saltar. La indicación es saltar, correr y esconderse entre los matorrales. Martín lo logra a pesar de las heridas de sus pies. No todos los del grupo lo pueden hacer. Algunos caen mal, se lastiman, y para cuando se levantan los detienen agentes norteamericanos que patrullan los puntos de cruce de la frontera. Más tarde, pasa a recogerlos un amigo de Martín. Y todavía falta el viaje hasta Phoenix...

Cuando Miguel llega a la casa de sus tíos se sorprende: la casa es muy grande y tiene muchas comodidades. Y, además, porque los tíos que conocía como Guillermo, Teresa, Antonio y María, allá se llaman Will, Terry, Tony y Mary. Y ellos lo llaman Mike.

Sus tíos son jardineros y tienen su propia empresa. Arreglan jardines de casas, de negocios y hasta de campos de golf. Les va muy bien y Miguel, es decir Mike, trabaja con ellos. Es importante subrayar que Miguel es un joven inteligente, talentoso, atento, y muy disciplinado. Quería irse a los Estados Unidos con sus tíos, y lo logró. Junto dinero, le pagó a su papá y a sus tíos el dinero de su viaje, tomó clases de inglés, y luego de más de un año de vivir y trabajar con sus tíos se dio cuenta que aún no alcanzaba lo que quería...

Pero ya no les cuento nada más. Si quieren saber qué quería Miguel para su futuro, y todo lo que tuvo que hacer para lograrlo, tienen que leer este estupendo e interesantísimo relato.

Silvia Dubovoy es una escritora mexicana que se ha desempeñado como investigadora en la UNAM. Comenzó a escribir relatos para niños y jóvenes a raíz del nacimiento de sus nietos. Las espléndidas ilustraciones de este volumen son de René Almanza, un artista visual nacido en Monterrey, Nuevo León.

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Ecos del desierto. Silvia Dubovoy. Ilustraciones de René Almanza. Fondo de Cultura Económica, colección A la Orilla del Viento (1a. edición: 2007; 6a. reimpresión: 2017). Clasificación: Para los que leen bien. 64 págs.




jueves, 17 de enero de 2019

Volar, de Yolanda Reyes






Volar
de Yolanda Reyes

Jesús Guerra

En un vuelo desde un país vecino de Colombia con destino a Bogotá, coinciden, en asientos vecinos, una señora (en el asiento 8A) y un niño de 10 años, llamado Juan Diego (en el asiento 8B). El niño viaja solo y ha sido encargado al personal de la aerolínea. La azafata, a su vez, le pide a la señora del 8A que, en lo posible, cuide al niño, y de ser necesario lo ayude a ponerse la mascarilla de oxígeno.

A la señora, que lleva un iPad y tiene un trabajo de escritura pendiente (además de la esperanza, hasta el último minuto, de que el asiento de al lado fuera vacío), no le hace mucha gracia el encargo, pero acepta. Teme, eso sí, que el niño vaya a ser una molestia durante el vuelo y no la deje escribir. Ella ha sido invitada a dar una conferencia en Bogotá y tiene que terminar su texto.

A su vez, a Juan Diego tampoco le hace ninguna gracia esa señora con cara de enojada que está a su lado, y menos que a ella le haya tocado el asiento de la ventanilla.

Ella tiene sus preocupaciones. Le da miedo volver. Es la primera vez que regresa a su país luego de su liberación, pues estuvo secuestrada. Juan Diego tiene sus preocupaciones propias. Va de regreso a su ciudad en donde vive con su mamá, y viene de pasar dos meses de vacaciones en casa de su papá y de su nueva esposa, la cual está embarazada y va a tener una niña. Lo cual significa que Juan Diego va a tener una hermanita, algo enigmático para el niño. Juan Diego espera que su papá le haya comunicado ya por teléfono a su mamá que Cris, su nueva esposa, va a tener una bebé. El niño no quiere cargar con el secreto y sabe que la noticia le va a doler a su mamá. Además, a él le cae bien Cris y se lleva bien con ella... Pero esas son cosas que prefiere no tener que decirle a su mamá.

En un momento del vuelo pasan por una zona de turbulencia. Tanto Juan Diego como la señora de al lado se agarran fuerte a sus descansabrazos. Ambos tienen miedo. Es inevitable en momentos así. Pero cada uno, por su lado, se da a la tarea de platicarle cosas a su vecino de asiento para tranquilizarlo, fingiendo sentir menos miedo del que en realidad sienten. Es así como comienzan realmente una conversación el niño y la señora.

Hablan de aviones, claro; de viajes... pero también de la familia, de los padres y de los hermanos, del amor, del divorcio, de perros, de animales de peluche, de la comida de dan en los aviones, de secretos. Ella le ayuda al niño a subir y bajar cosas de la mochila que va en el compartimiento superior. El niño le explica algunas cosas sobre aviones —su pasión— a la señora.

Al final del viaje tanto la señora como el niño se han dado cuenta de que tienen más cosas en común, con esa persona a la que en un principio vieron con desconfianza y molestia, de las que podían haberse imaginado, y se establece una complicidad, una amistad, un lazo de unión, por efímero que sea.

La verdad es que tienen que leer este interesantísimo relato, que es también emotivo y sumamente entretenido. Los puntos de vista de la señora y del niño están muy bien planteados, y tanto los diálogos como los pensamientos de los personajes son muy ilustrativos y divertidos.

Yolanda Reyes, la autora, es una escritora colombiana, directora de Espantapájaros, un proyecto de formación de lectores desde la infancia. Entre sus obras destacan El terror de Sexto «B» (premio Fundalectura 1994 y seleccionado White Ravens); Los años terribles, con la que obtuvo una beca del Ministerio de Cultura; Los agujeros negros (elegida para la colección Los Derechos de los Niños); y Una cama para tres (seleccionada también para White Ravens). Entre sus obras para adultos destacan Pasajera en tránsito (elegida por la revista Arcadia entre los mejores diez libros de 2007) y Qué raro que me llame Federico.  

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Volar. Yolanda Reyes. Ilustraciones de José Rosero. Fondo de Cultura Económica, colección A la Orilla del Viento. 56 págs.