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miércoles, 15 de julio de 2026

Loros en emergencias, de Emilio Carballido

 




Loros en emergencias
de Emilio Carballido
 
Jesús Guerra
 
Imaginen lo siguiente: un enorme jet vuela por encima de las nubes, va en un viaje largo de México a París. Los pasajeros hacen lo que siempre hacen los pasajeros de estos viajes largos: ven películas, escuchan música, platican, leen, duermen, beben, comen, miran las nubes por las ventanillas, caminan por los pasillos para estirar las piernas. De repente, una señora mayor se quita un chal y se levanta para colgarlo en un perchero móvil de un pequeño guardarropa del avión, y se sorprende enormemente cuando un loro sale del interior, seguido de muchos otros. ¿Qué hacen esos loros en el avión?
 
Una azafata va a la cabina de los pilotos para decirles lo que sucede, pero ellos no le creen, pues no tiene sentido, hasta que entra volando una guacamaya por la rendija de la puerta a la cabina; y cuando los pilotos se comunican al aeropuerto más cercano para decir lo que sucede, no les creen... Y es que el caso es increíble. Y faltan muchas horas para llegar al aeropuerto de París...
 
Mientras tanto, los loros y guacamayas multicolores vuelan por las secciones de pasajeros y se posan sobre hombros, cabezas, brazos y piernas de señores, señoras, señoritas, jovencitos, niños y respaldos de sillones. Algunas personas gritan, otras ríen, otras empiezan a enseñarles a los loros frases chistosas y fragmentos de canciones en varios idiomas (porque los pasajeros son de varias nacionalidades). Otros les dan galletas a las aves, y agua y hasta vino. No faltan los niños que le jalan la cola a uno de los loros y éste responde con un picotazo. Un rato después hay varios heridos. Sin duda un viaje singular e inolvidable para los pasajeros de ese vuelo.
 
Al llegar a París, los planes de contención fallan, pues los oficiales de seguridad y los bomberos del aeropuerto de París tienen planes de contención para cualquier emergencia, menos para una inundación de loros tropicales. Por supuesto, esta historia sigue, y no sólo eso, la extraña situación del avión lleno de loros tiene su propia historia previa, pero si quieren conocer lo que sucedió antes del vuelo y lo que sucedió cuando el avión llegó al aeropuerto de la capital francesa, tienen que leer este libro divertidísimo y encantador. Además, las ilustraciones de la mexicana María Figueroa son estupendas, bellas, y nos muestran, de una manera artística, el caos desencadenado en el interior del avión. Un libro sumamente recomendable, no se lo pueden perder.
 
Emilio Carballido nació en Córdoba, Veracruz, el 22 de mayo de 1925 y falleció en Xalapa, Veracruz, el 11 de febrero de 2008. Fue uno de los dramaturgos más importantes del teatro latinoamericano del siglo XX. Publicó también en el FCE La historia de Sputnik y David, Los zapatos de fierro y el álbum ilustrado Un enorme animal nube.
 
María Figueroa nació en la Ciudad de México. Además de diseñadora gráfica es ilustradora, actividad por la que ha obtenido varios reconocimientos.
 
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Loros en emergencias. Emilio Carballido. Ilustraciones de María Figueroa. Fondo de Cultura Económica, colección A la Orilla del Viento (1a. Ed., 1994; 12a. reimpresión, 2024). Clasificación: Para los que empiezan a leer. 40 págs. Existe edición electrónica.
 
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Te puede interesar:
 
* La historia de Sputnik y David, de Emilio Carballido

* Los zapatos de fierro, de Emilio Carballido

* La ovejita negra, de Elizabeth Shaw

* Cuentos ecológicos, de Saúl Schkolnik

* El deseo de Tomás, de Berta Hiriart

 
 
 

jueves, 30 de abril de 2020

Los zapatos de fierro, de Emilio Carballido





Los zapatos de fierro
de Emilio Carballido

Jesús Guerra

Los zapatos de fierro es un cuento tradicional, aunque no sé de dónde provenga, ni lo sabía tampoco el autor, Emilio Carballido (dramaturgo y narrador, 1925-2008), quien escribió en el breve prólogo del libro que este cuento se lo contaba a su abuela su nana, que a su vez lo había escuchado de niña, así que el autor calcula que el cuento debe de ser anterior a Miguel Hidalgo. «Oí el cuento toda mi infancia, con otro tesoro de relatos que sabía decir mi abuela espléndidamente. [...] Si todos los fui encontrando impresos años más tarde, o me los regaló ella misma en libros, para que los leyera, éste de los zapatos no apareció nunca. [...] Y lo escribí. [...] Como es de rigor, he puesto detalles de mi cosecha. Y he conservado la atmósfera jarocha, de río Papaloapan, con que sus narradores lo ambientaron».

Los zapatos de fierro nos cuenta la historia de María, la menor de tres hermanas de una familia muy pobre. Mientras que el padre trabajaba en el campo, la madre cocinaba, y las hermanas eran las encargadas de lavar la ropa en el río. Un día iba la mayor a lavar un bulto de ropa, al día siguiente le tocaba a la de en medio, y al día siguiente a la menor, y al siguiente día volvían a empezar. Hasta que una vez le pasó una cosa muy extraña a la mayor: se dio cuenta que una lechuguilla que iba flotando en el río no seguía la corriente, como todas las demás cosas que arrastraban las aguas. Esta lechuguilla bajaba por la corriente y luego subía en contra, se acercaba a la orilla y luego se iba hasta el centro del río. La muchacha intentó agarrarla, pero terminó tirando la ropa al agua.

En la noche, la muchacha se lo platicó a sus hermanas y éstas pensaron que eso no era posible. Pero al día siguiente le sucedió lo mismo a la hermana de en medio y ésta perdió toda la ropa, con el consiguiente enojo de su mamá. Cuando llegó el turno de la menor, ésta hizo como que no veía la lechuguilla y primero lavó toda la ropa, luego, todavía haciéndose la disimulada, de un manotazo atrapó las hierbas y las aventó al suelo, y la planta se convirtió en un príncipe, joven y guapo.

Como sucede en todos los cuentos tradicionales, el príncipe, al verse libre del hechizo, le propuso matrimonio a María, la cual aceptó. Sin embargo, el príncipe le dijo que, aunque ella había roto el hechizo, él debía obedecer ciertas reglas del encantamiento y, de no hacerlo, se volvería a convertir en planta. Y la primera regla era que ella no podría despedirse de su familia. Tendrían que irse de inmediato para que la familia de María creyera que ella se había ahogado. Esto, por supuesto, tendrá algunas consecuencias que, a su vez, tendrán otras más... Este cuento apenas empieza, pero ya no les puedo platicar nada más para no echarles a perder las sorpresas que irán encontrando en la lectura, que son muchas y muy interesantes.

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Los zapatos de fierro. Emilio Carballido. Ilustraciones de Carmen Cardemil. Fondo de Cultura Económica, colección A la Orilla del Viento (1a. ed. en Editorial Grijalbo, 1983; 1a. ed. en el FCE, 1998; 12a reimp. 2019). 88 págs. Existe edición electrónica.




sábado, 20 de febrero de 2016

La historia de Sputnik y David, de Carballido





La historia de Sputnik y David
de Emilio Carballido

Jesús Guerra

El libro La historia de Sputnik y David, del escritor mexicano Emilio Carballido, contiene dos cuentos, el primero le da título al libro, el segundo se llama «El gallo mecánico». El primer cuento relata la amistad de un niño llamado David y su mascota, un caimán —que es como un cocodrilo—, al que le puso de nombre Sputnik, que fue el nombre de un satélite ruso, pero a David ese nombre le gustó para nombre de caimán. Y al parecer al caimán también le gustó. El niño y su mascota fueron creciendo. David llegó incluso a llevar a su caimán a jugar futbol, pero cuando Sputnik ya estaba muy grande se comía los balones, así que dejó de llevarlo. A veces David lo llevó a nadar, pero la gente al ver al caimán se salía de la alberca. Hay un momento muy divertido en que un maestro les pide a los alumnos de la escuela que lleven un animal para «disecarlo», y David llevó a Sputnik porque entendió que era para «secarlo», así que hasta toalla llevó a la escuela. El problema con los caimanes es que al crecer se vuelven muy peligrosos, y hay un incidente en este cuento, que no les puedo contar, que complica las cosas y obliga a David a tomar una decisión...

El segundo cuento, «El gallo mecánico», sucede en un taller para automóviles. El piso de tierra era una porquería ahí, estaba todo lleno de grasa, tuercas y tornillos. De noche el guardián era un perro llamado Canelo, pero una noche los mecánicos se dieron cuenta que Canelo en vez de cuidar el taller se quedaba dormido. Uno de ellos concluyó que lo que pasaba era que Canelo, por estar solo, se aburría mucho. Y decidió llevarle un amigo. Pero el amigo no era otro perro sino un gallo. Y aunque Canelo primero se entusiasmó con la compañía, pronto comenzaron los problemas, porque en realidad los gallos y los perros son animales que tienen gustos y costumbres muy diferentes. El gallo no podía, ni le interesaba, roer los huesos que le daban a Canelo, y a éste no le interesaba comer granos de maíz.

Por su parte, el gallo se desesperaba porque al picotear en el piso en lugar de lombrices o granos encontraba puras tuercas, y las patas se le llenaban de aceite. Así que también se aburría... hasta que se le ocurrió treparse a una rama y desde ahí se puso a observar el trabajo de los mecánicos. Y lo interesante es que el gallo genial aprendió mecánica... Si quieren saber qué sucede cuando el gallo manifestó sus talentos de mecánico, y lo que pasó cuando las cosas se complicaron para David y su caimán Sputnik, les recomiendo que consigan y lean este librito con estos dos estupendos cuentos.

Como ya mencioné antes, el autor de estas narraciones infantiles es el escritor mexicano Emilio Carballido. Este autor, nacido en Córdoba, Veracruz, en 1925, falleció en el año 2008. Fue dramaturgo, narrador y crítico. También fue guionista de cine, e intervino en más de 50 películas, como El águila descalza, Macario, Nazarín, Felicidad y Días de otoño. Su obra ha sido incluida en varias antologías; traducidas y publicadas en diversos idiomas, y sus obras de teatro se han montado a lo largo y ancho de México y en muchos otros países.

De las muchas obras de teatro que escribió, menciono sólo alguna: Rosalba y los llaveros; Un pequeño día de ira; ¿Quién anda ahí?; El día que se soltaron los leones; Pastores de la ciudad; Felicidad; Un vals sin fin por el planeta, y Rosa de dos aromas. Para niños no escribió mucho, pero lo que escribió es interesante y divertido, y vale la pena que las nuevas generaciones de niños mexicanos lo conozcan. Les recomiendo que consigan y lean este librito, porque estoy seguro que se van a divertir con su lectura.

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La historia de Sputnik y David. Emilio Carballido. Ilustraciones de María Figueroa. Fondo de Cultura Económica, colección A la Orilla del Viento. Clasificación: "Para los que empiezan a leer". 44 págs.