
Éste era un lápiz
de Antonio Granados
Jesús Guerra
De Antonio Granados ya había
leído, y comentado aquí, un cuento muy divertido llamado El rey que se
equivocó de cuento, el cual tiene algunas características compartidas con
el que comento ahora, como que está escrito en verso, y el texto mismo nos
recuerda que lo que hacemos los lectores al leer el cuento es, precisamente,
leer un cuento. Sí, yo sé que suena complicado, pero el cuento no lo es, al
contrario, se deja leer con facilidad y es sumamente entretenido.
El libro es en realidad un
cuento dentro de otro cuento: el narrador nos cuenta cómo un lápiz escribió un
cuento, pero el lápiz es un desmemoriado y además torpe, no sólo se le va la
onda de lo que escribe y hasta deja palabras sin terminar, sino que, en algunos
momentos, a veces con intención y otras sin ella, borra algunas letras que ya
había escrito.
El cuento propone a sus
lectores un juego: completar mentalmente las palabras que quedaron sin
terminar. Por eso empieza el libro con una nota a los que tienen el libro en
sus manos:
“¡Pst, pst! ¡Oye lector!
»Te recomiendo que tengas
paciencia
»con este lápiz tan
olvidadizo
»y eches mano de tu
inteligencia
»para así completar lo que
él no hizo”
El juego, es decir, el
cuento que escribe el lápiz desmemoriado se vuelve tan absurdo con todas las
cosas que el lápiz hace mal, que hasta el personaje principal protesta de
manera contundente.
Como algunas de las palabras
que dejó sin terminar el lápiz, o cuyos finales borró, pueden resultar
difíciles de completar para algunos de los lectores más pequeños (éste es un
cuento para niños que están aprendiendo a leer), cuando el cuento termina, hay
una segunda sección en que el cuento aparece escrito con todas las palabras
completas. Esto sirve para que el lector verifique que adivinó correctamente
algunas de las palabras, o para ver cuál era la palabra que lo dejó
confundido... pero ¡ojo!, ¡no hagan trampa!, lean el libro desde el principio,
pues la verdad es que se van a divertir.
Las ilustraciones, por
supuesto, siguen el juego y lo complementan, y la verdad es que son estupendas.
Antonio Granados nació
en la Ciudad de México en 1958. Escritor, juglar, poeta y actor, ha recibido
numerosos reconocimientos, entre otros, el Premio Nacional Promotores de
Cultura Infantil en 1994.
Rosario Valderrama nació
en la Ciudad de México. Estudió en la UAM y en el Istituto Europeo di Design,
en Milán. Desde 1982 se dedica a la ilustración de libros infantiles y
juveniles, al tiempo que colabora en revistas y otros proyectos editoriales en
México y otros países.
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Éste era un lápiz.
Antonio Granados. Ilustraciones de Rosario Valderrama. Fondo de Cultura
Económica, colección A la Orilla del Viento (1a. Ed., 2002; 8a. reimpresión,
2017; 1a. Ed. electrónica, 2017). Clasificación: Para los que están aprendiendo
a leer. 32 págs.
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Ephraim Sidon
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