viernes, 26 de septiembre de 2014

Amadís de anís... Amadís de codorniz, de Francisco Hinojosa





[Literatura Infantil]

Amadís de anís... Amadís de codorniz
de Francisco Hinojosa

Jesús Guerra

Amadís es un niño goloso, comelón, pero eso sí, nomás comía cosas azucaradas, dulces, golosinas, chocolates, pasteles, nieve, mermeladas. En las comidas en su casa, se guardaba la comida salada en las bolsas de su chamarra cuando sus papás estaban distraídos, para llegar de inmediato al postre. Pero lo peor sucedía en la escuela, en donde su olfato lo conducía directo a los dulces de sus compañeros y se los comía de inmediato (los dulces, no a sus compañeros), motivo por el que éstos tenían que andar escondiendo sus golosinas, igual que la propia mamá de Amadís, que tenía que esconder las galletas, los botes de miel y de mermelada, y que don Pedro, el dueño de la tienda del barrio, quien tenía que estar muy atento cuando entraba Amadís.

El colmo fue en el cumpleaños número ocho de Amadís. Como ya todos lo conocían, le llevaron de regalo puros dulces: «cajas de bombones, paletas de grosella, bolsas de chicles, latas de miel de maple, charolas de pastelitos, manzanas cubiertas de dulce, palanquetas de cacahuate y grandes sacos de azúcar pura, blanca, cristalina». ¿Y qué suponen que hizo Amadís con todo esto? Pues sí, se comió todo en menos de una semana.

Una mañana, Amadís despertó convertido en un niño de dulce. Esto no se notaba a simple vista. Amadís se vio en el espejo y se vio igual que siempre, pero despedía olores acaramelados... en donde estuviera Amadís, todos a su alrededor comenzaban a discutir a qué olía el ambiente... ¿a chocolate?, ¿a buñuelos recién hechos?, ¿a dulce de guayaba? Y si Amadís se lamía una mano, un brazo o una rodilla, le sabían a dulces diversos. Amadís estaba desconcertado, pero el problema creció cuando una de sus compañeras, Diana, no pudo resistir la tentación y le mordió un dedo (que sabía riquísimo). Ya no les cuento más. Lean el libro Amadís de anís... Amadís de codorniz para que sepan lo que sucedió después. Lo que sí les puedo asegurar es que se van a divertir mucho.



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Amadís de anís... Amadís de codorniz. Francisco Hinojosa. Ilustraciones de Rafael Barajas, el Fisgón. Fondo de Cultura Económica. Colección A la Orilla del Viento. Clasificación: Para los que empiezan a leer. 48 págs.

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