H.P. Lovecraft y los mitos de Chtulhu (2)
Jesús
Guerra
Según
el prólogo a la antología preparada por August Derleth —uno de los escritores
pertenecientes al Círculo de Lovecraft y editor de los cuentos de Lovecraft en
formato de libro, en su editorial Arkham House—, llamada en español Relatos
de los mitos de Cthulhu (antología publicada actualmente por Ciudad de
Libros en tres tomos, que comentaré en la próxima entrada de este blog),
primero estaban los Dioses Arquetípicos, refiriéndose a las deidades o fuerzas
míticas concebidas por Lovecraft, «ninguno de los cuales —nos dice Derleth—,
salvo Nodens, Señor del Gran Abismo, es designado con su nombre». Aclara que
estos Dioses Arquetípicos representan las fuerzas del bien y viven en la
estrella Betelgeuse, en la constelación de Orión, y que muy raramente deciden
intervenir en las luchas entre los seres de la Tierra y los poderes del mal.
Luego
están los poderes del mal, llamados «los Primigenios o Primordiales». Los
Primordiales sí son citados por sus nombres en los relatos de los mitos. (Para
las siguientes listas sigo muy de cerca el mencionado prólogo de August
Derleth, toda la información que está a continuación proviene de ahí.
Recomiendo a los interesados la lectura de ese prólogo, que es breve, claro y
sumamente informativo.)
*
«Por encima de ellos está el dios ciego e idiota Azathoth, "ciego amorfo
de la más baja confusión que blasfema y burbujea en el centro de toda
infinitud"»;
*
«Yog-Sothoth, el todo-en-lo-uno y el uno-en-el-todo, comparte el dominio de
Azathoth y no está sujeto a las leyes del tiempo y el espacio»;
*
«Nyarlathotep, que es probablemente el mensajero de los Primordiales»;
*
«el Gran Cthulhu, que mora en R'lyeh, la ciudad que se oculta en las
profundidades del mar»;
*
«Hastur el Innombrable, semihermano de Cthulhu, que ocupa el aire y los
espacios interestelares», y
*
Shub-Niggurath, que completa «la lista de los Primordiales, tal como fue
concebida originalmente».
A
los Primordiales, «Lovecraft añadió posteriormente otras muchas deidades», de
rango inferior, como:
*
«Hypnos, dios del sueño»;
*
«Dagon, que gobierna a los Profundos, moradores de las profundidades oceánicas
y aliados de Cthulhu»;
*
«Los abominables hombres de las nieves de Mi-Go», y
*
«Yig, réplica de Quetzalcóatl, etcétera».
A
estos seres hay que agregarles los que fueron creados por el Círculo de
Lovecraft:
*
«Los Perros de Tíndalos y Chaugnar Faugn, son creados de Frank Belknap Long»;
*
Nygotha, fue creado por Henry Kuttner;
*
«Tsathoggua y Lloigor, Zhar, el pueblo Tcho-Tcho, Ithaqua y Cthuga», son
creación del August Derleth;
*
Glaaki y Daoloth, fueron inventados por J. Ramsey Campbell,
*
Yibb-Tstll y Shudde-M'ell, son creación de Brian Lumley, y
*
los Parásitos Mentales fueron inventados por Colin Wilson.
Para
complementar lo anterior, Lovecraft y su grupo de amigos-seguidores, inventaron
«razas prehumanas que sirvieron a los Dioses Arquetípicos» y a los
Primordiales. Inventaron o utilizaron también lugares en donde se desarrollan
ciertos hechos. En algunos casos se trata de lugares reales, como Aldebarán,
estrella de la constelación de Tauro; en otros casos se trata de lugares
imaginarios, como la Meseta de Leng, o ciudades inventadas, por ejemplo, en el
estado de Massachusetts, «como Arkham (que corresponde a Salem), Kingsport (que
corresponde a Marblehead), Dunwich (que es en realidad el campo y alrededores
de Wibraham, Monson y Hampden)».
Otro
de los elementos que forman parte de los Mitos de Cthulhu es el libro «Necronomicón,
del árabe loco Abdul Alhazred, el cual contenía alusiones espantosas y
estremecedoras a los Primigenios». Lovecraft lo nombró y lo citó, y contó la
historia del libro en varios de sus cuentos. Muchos lectores, bibliotecarios y
bibliómanos llegaron a solicitar ejemplares de este libro, pero el Necronomicón,
siento decirles, no existe, es una invención espléndida de Lovecraft. Claro que,
si ahora lo buscan en librerías, pueden encontrar no una sino varias ediciones
diferentes con ese nombre (algunas incluso interesantes), pero se trata de
colecciones de cuentos sobre ese libro y cosas por el estilo, nada que ver con
lo que se supone que es.
Lovecraft
elaboró una historia del Necronomicón,
la cual, resumida, es la siguiente:
* El
título original, en árabe, es Al Azif, y «fue escrito alrededor del año
730, en Damasco por Abdul Alhazred, poeta loco de Sana, Yemen»;
* En
el año 950 fue «traducido al griego con el título de Necronomicón, por
Theodorus Philetas»;
* En
el año 1050, el texto griego fue «quemado por el Patriarca Michael». Se supone que,
para esas fechas, el texto árabe se había perdido ya.
* En
el año 1228, Olaus Wormius, lo tradujo del griego al latín.
* En
el año 1232, el Papa Gregorio IX suprimió las ediciones griegas y latinas de
este libro.
*
Aproximadamente en el año 1440 aparece una edición «alemana en caracteres
góticos»
*
Entre 1500 y 1550 el «texto griego es editado en Italia».
* Y
alrededor del año 1600 apareció «la traducción española del texto latino».
Y
ahí termina la cronología registrada del Necronomicón, que, aunque es el
más famoso, no es el único libro o documento citado con relación a estos mitos.
El mismo Lovecraft inventó:
*
Unos «documentos fragmentarios de la "Gran Raza"», los llamados Manuscritos
Pnakóticos;
*
Agregó también «los escritos blasfemos de los esbirros de Cthulhu, que forman
el Texto de R'yleh;
* El
Libro de Dzyan;
*
Los Siete Libros Crípticos de Hsan, y
*
Los Cánticos de Dhol.
Lo
miembros del Círculo de Lovecraft también hicieron sus contribuciones en esta
área:
*
Clark Ashton Smith agregó El libro de Eibon o Liber Ivoris;
*
Robert E. Howard inventó el Unaussprechlichen Kulten;
*
Robert Bloch creó De Vermis Mysteriis;
* Y
August Derleth agregó dos: los Fragmentos de Celaeno y el Cultes des
Goules, del conde d'Erlette (nótese cómo Derleth juega con su propio
apellido para la creación de ese extraño autor);
*
Brian Lumley añadió los Fragmentos de G'harne y el Cthaat Aquadingen;
* Y
Ramsey Campbell creó las Revelaciones de Glaaki.
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En cómic |
Los
relatos de este ciclo mítico, tanto los escritos por Lovecraft como los
escritos por sus seguidores, trata de las apariciones monstruosas de esos seres
extrañísimos, extraterrestres, que son o fueron tomados por los seres
prehumanos de la Tierra como dioses, y que intentan recobrar el control de
nuestro planeta. Hay una suerte de arqueología en las investigaciones de los
humanos que intentan saber qué hay detrás de los fenómenos extraños, y hay toda
una bibliografía místico-mágica que va de la Antigüedad a la Edad Media, que
hacen de la lectura de estos relatos una suerte de aventura sumamente
entretenida.
Busquen alguna o algunas de las muchas ediciones actuales
de los relatos de los mitos de Chtulhu (de preferencia las que comentaré
pronto, de las editoriales Ciudad de Libros, Alianza y Valdemar, que
me parecen las mejores de las que conozco) y déjense llevar por la imaginación
fantástica de Lovecraft y los escritores de su círculo.