
El misterio de Raspberry
Hill
de Eva Frantz
Jesús Guerra
La protagonista y narradora
de esta historia es una niña llamada Stina, la cual está enferma y sabe que va
a morir pronto. Vive en un barrio pobre de Helsinki (la capital de Finlandia)
con su madre, Marta, y sus hermanos, los mayores Ole, de 14 años, y Edith de
13, y los menores Lars y Ellen, que son gemelos, y Erik, el más joven. En algún
momento Stina nos dice que su padre, Paul, murió en la guerra. Cuando Stina nos
revela cuál es la enfermedad que padece, la tuberculosis, que en el momento en
que transcurre esta narración es incurable, entendemos que la historia que
Stina nos cuenta transcurre poco después de terminada la Segunda Guerra Mundial
(pues en 1948 se descubrió la cura para la tuberculosis).
Stina está triste y se
siente inútil pues ella no puede ayudar a su mamá en las tareas de la casa como
lo hacen todos sus hermanos. Sin embargo, un día el doctor Lundin va a ver a
Marta para decirle que en el sanatorio Raspberry Hill, que está en el campo,
están haciendo pruebas con pacientes tuberculosos para ver si el aire puro
ayuda en el tratamiento para la enfermedad, y como el director del sanatorio es
amigo suyo, Lundin logró conseguir un espacio para Stina. En un principio Marta
no quiere que se lleven a su hija, pero entre el médico y las vecinas le hacen
ver a la mamá de Stina que esa es una oportunidad que no debe dejar pasar, pues
ese tratamiento representa una esperanza de que su hija se cure.
Stina en realidad tampoco
está tan entusiasmada de pasar sola una temporada previsiblemente larga, en un
sanatorio que está lejos de su casa y su familia, pero, de alguna manera,
accede por la esperanza que ese tratamiento, que a Stina no le convence,
representa para su mamá. Así, un día llega a su casa un carro muy elegante,
como el de las estrellas de cine, a recogerla para llevarla al sanatorio. Stina
va muy impresionada porque nunca había viajado en automóvil, y como ya tenía un
tiempo sin salir de su casa, mira la ciudad de Helsinki con asombro, lo mismo que
la carretera, los árboles, las montañas, los lagos... hasta llegar a su
destino, que a Stina le parece un castillo, porque es enorme y muy elegante.
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Edición en inglés |
En el sanatorio la reciben
dos monjas-enfermeras, la hermana Emerentia, alta, delgada y muy seria, y la
hermana Petronela, más joven y amigable. En su recorrido inicial hasta el
pabellón en que estará internada, se entera de que por el momento no hay muchos
pacientes, pues el sanatorio sufrió un gran incendio del ala este, años atrás,
pero ahora que están de regreso, los pacientes empezarán a llegar pronto. A
Stina le dan miedo los incendios y pregunta si murió mucha gente en el
accidente del ala este, pero la enfermera le dice que no se preocupe por eso,
que piense más bien en la gran oportunidad que ha tenido de ser admitida ahí,
el sanatorio más moderno de Europa.
El cuarto en donde la
instalan es el pabellón 14, el cual tiene ocho camas, pero Stina es la única
paciente, así que se siente rara pues no está acostumbrada a tanto silencio.
Por la ventana admira el hermoso paisaje, y en el patio de la entrada del hospital,
que está a varios pisos de distancia, ve a algunas personas mayores asistidas
por enfermeras. Lo que no ha visto aún es a otros pacientes que sean niñas o
niños como ella. Stina se da cuenta de que su estancia ahí podría ser aburrida,
pero por fortuna antes de partir al sanatorio, su hermano Ole le regaló su
posesión más preciada: un ejemplar ilustrado de la novela Robinson Crusoe.
Un rato después llegan
varias enfermeras a asearla y a darle de cenar. Le dan avena, pan y leche, y
Stina piensa que no ha visto tanta comida desde Navidad. Le recuerdan que debe
descansar. Stina lee y luego se queda dormida, pero a media noche la despierta
un resoplido, un sonido leve que no hubiera sido nada en su ruidoso barrio de
la ciudad pero que en el silencio del hospital es muy sonoro. Ve que quien lo
produjo es un niño algo menor que ella, de unos 7 años, que está junto a la
ventana leyendo su ejemplar de Robinson Crusoe. El niño, que resulta ser
muy simpático e inteligente, le dice que se llama Ruben. En la plática, Ruben
dice que ya tiene ahí un tiempo y que su pabellón, el número 23, está lejos de
ahí, pero que él ya conoce las rutinas de las enfermeras que se quedan de
guardia en las noches, y sabe con cuáles puede salir de su cuarto a curiosear
por el sanatorio. Así empieza la amistad entre Stina y Ruben, y éste se convierte
en el guía de Stina en las expediciones nocturnas por el hospital. Lo curioso es
que tanto los descubrimientos de Stina en sus expediciones como los comentarios
y respuestas de Ruben a las preguntas de la niña le dejan a Stina cada vez más
preguntas sobre los misterios de ese lugar...
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Edición original en sueco |
No quiero contarles nada más
de esta historia para no echarles a perder las sorpresas que les depara la
lectura de la novela, lo que sí quiero decirles es que de verdad deben de
conseguirla y leerla ya, pues es una obra interesantísima, intensa, llena de
misterios y de suspenso, con algunos elementos de terror. Stina y Ruben son
unos personajes verdaderamente sensacionales. Stina es una niña con un corazón
de oro y gran claridad de pensamiento. El misterio de Raspberry Hill me
ha parecido una novela estupenda, muy bella y muy emocionante.
La autora, Eva Frantz,
es una escritora finlandesa que escribe en sueco, y esto se debe a que tanto el
finés como el sueco son los dos idiomas oficiales de Finlandia. Escribe novelas
policiacas para adultos y libros de terror para niños. Su obra ha sido
traducida al finés, inglés, estonio, danés, búlgaro y, por lo menos El
misterio de Raspberry Hill, al español. Nació en un suburbio de Helsinki en
1980. Estudió periodismo y trabajó en la radio. Desde 2022 es escritora de
tiempo completo. Vive en una ciudad llamada Esbo con su marido y sus tres
hijos. El misterio de Raspberry Hill (que en sueco se llama Hallonbacken)
recibió el Premio Runeberg Junior en 2019.
Las bellas y muy
interesantes ilustraciones de este libro (en la edición mexicana) son de Alex
Herrerías, ilustrador y académico mexicano, quien imparte clases en la
Facultad de Arte y Diseño y en la Academia de San Carlos de la UNAM. Ha sido
merecedor de la medalla Behance en ilustración en el Behance Portfolio Reviews,
ganador del premio al Diseño en la categoría ilustración y seleccionado en el
Festival de Lectura Infantil de Sharjah en los Emiratos Árabes.
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El misterio de Raspberry
Hill. Eva Frantz. Traducción de Alejandra Ramírez
Olvera. Ilustraciones de Alex Herrerías. 1a. ed. en sueco, 2018; 1a. ed. en
español, 2023; 1a. ed. en español en ebook, 2024. Fondo de Cultura Económica,
colección A la Orilla del Viento. 160 págs.