[Literatura Infantil]
Bonícula
de Deborah y James Howe
Jesús Guerra
La familia Monroe está compuesta por el padre, la madre,
dos hijos: Toby, de ocho años, y Pete, de diez, y por dos mascotas: Chester, el
gato, y Harold, el perro. Y quien escribió la historia es... Harold. Él jura
que es absolutamente cierta, aunque los nombres han sido cambiados, ya se sabe,
claro, para proteger a los inocentes.
Todo era normal en esta familia, con excepción de que
Harold y Chester se llevan muy bien, y quizá con excepción, también, de que Harold
sabe escribir, y Chester se pasa las noches leyendo la biblioteca familiar.
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Edición norteamericana de Scholastic |
Así que, teniendo en cuenta lo anterior, todo era normal
en la familia, hasta la extraña noche en que los Monroe salieron al cine a ver
una película de Drácula, y regresaron a la casa con un conejito blanco y
negro, que uno de los niños «se encontró» en el cine (es decir, se sentó encima
de la caja en donde estaba el conejito, acompañado de una nota en un lenguaje
que la familia no reconoció pero Chester sí: un dialecto de Transilvania).
Debido a que se encontraron al nuevo miembro de la familia
en una función de Drácula, terminaron
los Monroe por ponerle de nombre «Bonícula» (hay que saber, para entender esto,
que en inglés, a los conejos, particularmente a los conejos jóvenes, se les
dice, 'bunny', que se pronuncia 'bony'). Y este nombre, por extraño que suene,
es mejor que «Fofoy» que es el que la señora Monroe siempre proponía para las
mascotas nuevas.
Hasta aquí todo va bien, sin embargo, Chester, que no veía
con muy buenos ojos al conejo, empezó a advertir algunos comportamientos raros
del recién llegado. Se la pasaba dormido todo el día y estaba despierto de
noche; Chester notaba también que el sospechoso conejo tenía unos colmillos
puntiagudos y tenía una mirada sobrenatural... Además, Chester se dio cuenta
que Bonícula podía salirse de su jaula (¿cómo lo hacía?) e iba hasta el
refrigerador. Y en las mañanas aparecían vegetales «blancos» en la cocina,
vegetales a los que parecían haberles extraído todo el jugo, perfectamente
secos. Los Monroe también estaban desconcertados pero como nunca entendieron
los mensajes que desesperadamente trataba de comunicarles Chester, simplemente
decidieron cambiar de tienda para comprar sus verduras.
Chester, por su parte, ya tenía una teoría muy clara en su
cabeza, gracias a que ya había leído un libro que dice todo lo que se quiere
saber acerca de los vampiros pero se teme preguntar.
¿No tienes curiosidad de saber qué sigue? Lo único que tienes
que hacer es conseguir este libro y leerlo de inmediato. Te aseguro que te va a
encantar. Se trata de una comedia de terror divertidísima, que tiene un par de
escenas de antología, y los diálogos entre Chester y Harold son maravillosos.
No puedes perderte este libro, de verdad. Además, hay que hacer notar que la
traducción al español, de David Huerta, es excelente.
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Bonícula. Una historia de misterio conejil. Deborah y James Howe. Traducción de
David Huerta. Ilustraciones de Francisco Nava Bouchaín. (1a edición en inglés,
1979.) Fondo de Cultura Económica. Colección A la Orilla del Viento.
Clasificación: Para los que leen bien. 1a edición en español, 1992. 2a edición,
1994. 13a reimpresión, 2012. 94 págs.
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Se puede conseguir este libro en: