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sábado, 21 de noviembre de 2015

Vampiras 1: Clarimonda y Carmilla




Vampiras 01
Clarimonda y Carmilla

Jesús Guerra

Quiero recomendarles un libro a todos los amantes de la literatura de terror, y particularmente para los amanes de los cuentos de vampiros. No importa la edad que tengan, no importa si prefieren los vampiros clásicos o los contemporáneos, este libro que les voy a comentar contiene 16 cuentos que les mostrará un panorama muy amplio de lo que se ha escrito en este género, pero además con una perspectiva muy específica, no trata de vampiros sino, en realidad, de vampiras. Dieciséis cuentos de vampiras, y un prólogo muy esclarecedor, que nos permiten entender algunos aspectos clave de la literatura de terror.

El libro en cuestión se llama precisamente Vampiras. Antología de relatos sobre mujeres vampiro, y fue publicado en mayo de 1999, aunque por supuesto tiene varias ediciones posteriores. Es de la editorial Valdemar, y forma parte de las excelentes colecciones Gótica (en pasta dura) y El Club Diógenes (de bolsillo).

De los 16 cuentos antologados, tres son del siglo XIX, y 13 del siglo XX. El más antiguo es de 1836 y el más nuevo es de 1979, ya que la edición norteamericana original de este libro apareció en 1987, pero en nuestro idioma, lo repito, el libro fue publicado por primera vez hasta 1999. Los cuentos se encuentran ordenados en este volumen de manera cronológica, lo cual es interesante porque nos permite experimentar la evolución de los relatos de vampiras a lo largo de aproximadamente siglo y medio.

Voy a comentar brevemente cada uno de los relatos, y comienzo, lógicamente por el primero:
 
Théophile Gautier


1. «Clarimonda, la muerta enamorada». Este relato es un clásico, publicado en 1836 en la revista Chronique de Paris. Su autor es el francés Théophile Gautier, nacido en 1811 y fallecido en 1872; Gautier fue periodista, fotógrafo, crítico de arte, crítico literario, poeta, dramaturgo y narrador. Como dato curioso vale la pena apuntar que es a él a quien Charles Beaudelaire dedicó su famoso libro Las flores del mal. Y precisamente Beaudelaire escribió que este relato es la obra maestra de Gautier.

«Clarimonda» es narrado en primera persona por el personaje central, un sacerdote llamado Romualdo, cuando ya es un hombre de 66 años, y se lo relata a un sacerdote joven a manera de ejemplo moral. Lo que narra le sucedió a Romualdo cuando él era un muchacho por demás inocente, ajeno al mundo real por haber pasado toda su vida en escuelas religiosas de donde pasó al seminario, pero el día de su ordenación ve en la iglesia a una mujer de una belleza que lo trastorna. Le parece tan bella que piensa que debe de ser un ángel o un demonio. Y la mujer lo mira también, pero él no puede hacer nada, está en la ceremonia de su ordenación. Pasado el momento importante de la ceremonia, cuando ya Romualdo es un sacerdote, la mujer se le acerca, le susurra al oído la pregunta «¿Qué has hecho?» y le entrega una nota, que sólo dice el nombre de ella y el nombre del palacio en el que vive. Pero Romulado ni siquiera sabe en dónde queda ese palacio pues se ha pasado la vida encerrado.

El pobre sacerdote vive días y noches infernales, torturado por la tentación de esa mujer y luego por la culpa que esa tentación le causa. Finalmente lo mandan a una parroquia pequeña en un pueblo distante, en donde el trabajo y la rutina lo tranquilizan aunque nunca olvida del todo a la mujer de la que se enamoró a primera vista. Hasta que una noche llega un hombre, vestido de manera sumamente elegante, el cual le pide que lo acompañe pues su esposa, una mujer de la aristocracia, requería de sus servicios espirituales pues estaba a punto de morir. Romualdo, por supuesto, se va a caballo, acompañando al sujeto, hasta llegar a un castillo que no sabía que existiera en esa zona, y al llegar se da cuenta que la mujer es Clarimonda...

Ya no puedo contar nada más de este relato estupendo, pero sí puedo decirles que «Clarimonda» es sumamente interesante por varios motivos. En primer lugar, hay un elemento alucinatorio muy bien logrado que nos hace preguntarnos si esta experiencia no será producto de la imaginación enardecida del sacerdote, aunque al mismo tiempo, según su propio relato, hay indicios que demuestran que todo fue real.

En segundo lugar, la lucha interior del sacerdote está muy bien tratada, y esto dispara nuestras reflexiones en distintas direcciones. Y en tercer lugar, por mencionar sólo estos tres aspectos del cuento, la naturaleza de Clarimonda es ambigua, y esto le da mucho más profundidad a esta espléndida historia, mucho más que si Clarimonda fuese una simple villana.


Joseph Sheridan Le Fanu


2. El segundo relato es «Carmilla», del inglés Joseph Sheridan Le Fanu, publicado en 1871, según unas fuentes, o en 1872, según otras; es un cuento largo o una novela corta, según se vea. «Carmilla» lo comenté y lo recomendé ya (en una entrada de septiembre de este año), a propósito de una nueva edición del Fondo de Cultura Económica de esta obra. Baste decir que es una historia clásica y espléndida, que ha sido sumamente influyente, tanto en la literatura como en el cine. Es un cuento que influyó en Bram Stoker, el autor de Drácula, la novela de vampiros más conocida de la literatura, de fines del siglo XIX para acá. «Carmilla» es el texto más extenso de los 16 relatos que componen este libro, y es, obviamente, una obra que todo lector de terror que se respete debe leer.

Continuaré comentando los estupendos relatos de esta extraordinaria antología.

. . . . . . . . . . . . . . .

Vampiras. Antología de relatos sobre mujeres vampiro. Editorial Valdemar. Colecciones Gótica y El Club de Diógenes. 532 págs.



lunes, 21 de septiembre de 2015

Carmilla, de Joseph Sheridan Le Fanu




[Literatura juvenil]

Carmilla
de Joseph Sheridan Le Fanu

Jesús Guerra


Uno de los más importantes escritores de terror de lengua inglesa del siglo XIX fue, sin duda, Joseph Sheridan Le Fanu. Este autor nació en Dublín, Irlanda, el 28 de agosto de 1814, y murió en la misma ciudad el 7 de febrero de 1873, a los 58 años de edad. Si se fijan en el año de su nacimiento se darán cuenta que el año pasado se celebró el bicentenario de su nacimiento.

Joseph Sheridan Le Fanu nació en una familia de buena posición, que además era una familia de escritores (su abuela y uno de sus tíos fueron dramaturgos, y una sobrina suya, tiempo después, fue novelista). Sin embargo, las crisis económicas golpearon a su padre, quien murió sin tener casi nada que dejarles a sus hijos. Joseph, quien dejó las leyes por el periodismo, llegó a ser dueño de varios periódicos y revistas, en una de las cuales, la Dublin University Magazine, que también dirigió, publicó muchos de sus cuentos y sus novelas, serializadas, antes de publicarlas en formato de libro. Aunque Sheridan Le Fanu escribió también novelas históricas, se especializó en las novelas y cuentos de misterio y terror, específicamente en las muy inglesas e irlandesas «historias de fantasmas».


En 1958 murió su esposa, la cual sufrió problemas psicológicos durante varios años, y esto tuvo consecuencias en el carácter del periodista y escritor, quien se recluyó en su domicilio, alejándose del contacto de la sociedad. En este encierro escribió una buena parte de sus mejores obras.

A continuación transcribo algunos de los títulos de obras suyas que pueden conseguirse en español:

Novelas: La casa junto al cementerio (1863), Tío Silas (1864) y El misterio de Wyvern (1869), entre otras.

Relatos: «El Sueño del Bebedor» (1838), «El Fantasma y el Colocahuesos» (1838), «La Prima Asesinada» (1838), «Schalken, el Pintor» (1839), «El Huésped Misterioso» (1850), «La Mano Fantasma» (1861), «El perverso Capitán Walshawe de Wauling» (1864), «El Fantasma de Madam Crowl» (1870), «La Visión de Tom Chuff» (1870), «El gato blanco de Drumgunniol» (1870), «Carmilla» (1871), «Dickon el Diablo» (1872), «La Posada del Dragón Volador» (1872) y «El pacto del señor Dominick», (1972), entre muchos otros. La lista, por supuesto, no es exhaustiva. Es muy probable que se puedan conseguir más obras de este autor en nuestro idioma.


Sin embargo, de todas estas obras es «Carmilla» la más conocida; catalogada por unos como cuento largo y por otros como novela corta, «Carmilla» es una estupenda narración de vampiros, sutil y minuciosa, que nos deja entrever el terror poco a poco, y aunque no fue el primer cuento que se escribió acerca de estas criaturas de la noche es, sin duda, uno de los que más influencia ha ejercido en los escritores posteriores, entre los que es necesario resaltar a Bram Stoker, el autor de la novela Drácula, la cual se publicó en 1897, es decir, 25 años después de la publicación de «Carmilla».

El estilo de Sheridan Le Fanu está centrado en los detalles y en la atmósfera, y no en las escenas efectistas y chocantes, que son, lamentablemente, el estilo predominante del terror de nuestros días, sobre todo en el cine. Le Fanu prefería conservar el misterio y para ello dejaba algunos puntos sin explicar. Estas características son claras en «Carmilla», y muy posiblemente debido a lo anterior este relato ha mantenido su fuerza a lo largo del tiempo y ha sido tan influyente.

"Carmilla" está narrado, tiempo después de los acontecimientos, por una joven llamada Laura, quien vive con su padre en un castillo austriaco, aunque ellos son ingleses, y lo que nos cuenta es una terrible experiencia. Una noche en que ella y su padre paseaban por los terrenos del castillo, pasó por ahí un carruaje tirado por caballos, y este carro tuvo un accidente frente a ellos y se volcó. Salieron de él una mujer muy elegante y una joven preciosa, y la mujer habló con el padre de Laura. Le pidió que de momento no le solicitara su identidad y le pidió también que cuidara de su hija, la bellísima joven que viajaba con ella, durante las semanas que ella estaría de viaje haciendo algo de suma importancia. Le prometió que a su regreso le diría quién era ella. Su hija, le dijo la desconocida, estaba débil y no podía hacer el viaje completo, mucho menos después de ese accidente. El padre de Laura no pudo negarse y la joven, cuyo nombre teóricamente tampoco debían saber, se quedó con ellos.

Laura, por supuesto, estaba encantada de tener una visitante. La vida en el castillo era solitaria y aburrida. La enfermiza y preciosa joven finalmente le dijo a Laura que se llamaba Carmilla, pero no le dijo nada más de su familia ni de lo que su madre iba a hacer en ese misterioso viaje. Fuera de esto, era comunicativa y simpática, y Carmilla les cayó de maravilla a Laura y a su padre, y al personal de servicio del castillo.

Por esas mismas fechas murió la sobrina de un militar amigo del padre de Laura, y al mismo tiempo comenzaron a circular en la región inquietantes noticias acerca de una extraña enfermedad que estaba matando a hijas de los campesinos del área. Los médicos no entendían qué sucedía, y la gente, con sus explicaciones supersticiosas, achacaba las muertes al ataque de un vampiro. Por supuesto, ni Laura ni su padre creían en esas cosas; pero las cosas cambiaron cuando la propia Laura comenzó a manifestar algunos de los síntomas de la extraña enfermedad...


"Carmilla" se encuentra publicado en muchas antologías de cuentos de terror y en antologías de relatos de vampiros, así que es probable que lo consigan con facilidad. Lo mejor de todo es que el Fonde de Cultura Económica publicó en 2013, en su colección Clásicos del Fondo, una versión muy bonita, con traducción de Juan Elías Tovar, y unas deliciosas ilustraciones de Ana Juan. El formato del libro es muy grande, tiene 34.5 centímetros de largo, por 24.5 centímetros de ancho. Y tiene 104 páginas. Si pueden conseguir esta edición, la recomiendo ampliamente.