sábado, 27 de marzo de 2021

Matilda, de Roald Dahl

 


Matilda

de Roald Dahl

 

Jesús Guerra

 

Matilda Wormwood es una inteligentísima niña de cinco años, pero sus papás son lo opuesto a la mayoría, que piensan que sus hijos son la octava maravilla del mundo, los de ella más bien la ignoran, la dejan sola todas las tardes (porque su papá trabaja todo el día y su mamá se va a jugar al bingo con sus amigas, y su hermano mayor, Michael, está en la escuela o con sus amigos). Y no sólo la ignoran, sino que la regañan por hacer lo que los papás normales estarían felices de que hicieran sus hijos: les molesta, por ejemplo, que les pida libros, y cuando la propia Matilda los consigue en una biblioteca pública, se burlan de ella porque le gusta leer. El señor y la señora Wormwood son tan tontos que no se dan cuenta de que su hija es una niña genio, y ella es tan inteligente que también los ignora, aunque algunas veces, cuando su papá se porta especialmente mal con ella, Matilda hace algunas travesuras muy ingeniosas para castigarlo por su comportamiento.

Cuando Matilda entra por fin a la escuela, su profesora, la señorita Honey —que es una joven perspicaz, preparada y sensible— de inmediato se da cuenta de la enorme capacidad intelectual de Matilda e intenta ayudarla en todo lo que puede. Sin embargo, Matilda —y todos los niños de la escuela— tiene otra enemiga peligrosa: la directora, la temible señorita Trunchbull, una mujer enorme, malhumorada y abusiva que odia a los niños y por cualquier motivo, aunque sea insignificante, les pone castigos desproporcionadamente severos.

Así que Matilda tiene ahora enemigos tanto en su casa como en la escuela, sin embargo, ahora tiene también amigos. Y ya no les platico qué sucede después para que ustedes descubran esta divertidísima historia. Lo que sí les puedo decir es que está escrita con un delicioso sentido del humor, a pesar de que, en el fondo, algunos elementos de la novela son en realidad muy tristes (como el hecho de que los papás de Matilda sean tan tontos, superficiales y egoístas que no sólo no la entienden, sino que no la quieren), sin embargo, estos componentes están tratados con un toque ligero para favorecer más bien los aspectos cómicos.

Existe la película —que ya tiene sus añitos (nomás 25) pues se estrenó en 1996— basada en esta novela, dirigida por Danny DeVito. Vale la pena verla, pero, la verdad, es mejor que lean antes la novela.


Portada de la edición en inglés


Su autor es Roald Dahl, un escritor inglés nacido en 1916 y fallecido en 1990, que escribió novelas y cuentos para lectores adultos, además de guiones de cine, pero que es también muy famosos pues escribió algunos libros para niños, que son muy famosos y han tenido un enorme éxito, como Charlie y la fábrica de chocolate, James y el melocotón gigante, El dedo mágico, Danny el campeón del mundo, El cocodrilo enorme, El gigante bonachón y Las brujas, entre otros.

La traducción, de Pedro Barbadillo, es bastante buena, aunque vale la pena señalar que está en el español de España, por lo que es probable que los padres o los maestros tengan que ayudar a los lectores más jóvenes con algunas palabras que en México no usamos.

Las maravillosas ilustraciones son de Quentin Blake, un dibujante inglés muy famoso (nacido en 1932), y tienen la particularidad de que parecen dibujos hechos por niños, pero la intención y la personalidad de los personajes retratados son increíblemente precisos.

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Matilda. Roald Dahl. Traducción de Pedro Barbadillo. Alfaguara, colección Alfaguara Clásicos. 248 págs. (Se puede conseguir impreso, en audiolibro y en eBook.)


miércoles, 10 de marzo de 2021

iPoe. Vol. 1 (de Edgar Allan Poe)

 


iPoe. Volumen 1

(Maestro de lo macabro)

 

Jesús Guerra

 

Casi todos los que leemos por placer, en algún momento de nuestra vida como lectores tuvimos que enfrentarnos por primera vez (aterrados pero felices) a por lo menos algunos de los cuentos y poemas del clásico estadounidense de la literatura de terror: Edgar Allan Poe (nacido en Boston el 19 de enero de 1809, fallecido en Baltimore el 7 de octubre de 1849), tan influyente no sólo en la literatura sino, en general, en la cultura popular, hasta nuestros días, como lo demuestran la gran cantidad de adaptaciones cinematográficas, teatrales y radiofónicas de sus obras, y sobre todo, a partir del último cuarto del siglo XX, las numerosas canciones, por lo general de rock, que han sido compuestas por grupos musicales de todo el mundo, a partir de sus relatos y poemas más famosos.

 

Una excelente manera de que los jóvenes comiencen a leer algunos de los relatos y poemas de este autor es la serie iPoe de los libros digitales, interactivos e ilustrados de la iClassics Collection, que tiene tres volúmenes, el que comento hoy es el número 1 (subtitulado Maestro de lo macabro), el cual está compuesto de tres cuentos: «El corazón delator», «El retrato oval» y «La máscara de la muerte roja», y del poema «Annabel Lee». Además contiene una breve biografía de Poe. Para la versión en español de estos cuentos se utilizó, por fortuna, la famosa y espléndida traducción de Julio Cortázar. El poema no tiene crédito de traducción. 

 

El diseño del libro es estupendo e imita un volumen antiguo, con páginas amarillentas, pero aunque la tipografía es clásica, su utilización no lo es, pues hay frases o palabras con un tamaño aumentado para intensificar su efecto. Las ilustraciones, de David G. Forés, son muy buenas, y aunque algunas son imágenes estáticas, es decir, normales, otras en cambio reaccionan al tacto del lector y pueden cambiar de color, aclararse —si el elemento central está detrás de una ventana mojada, por ejemplo—, desplazarse por la página, animarse, iluminarse, etc. En algunos casos, incluso, la ilustración está colocada sobre el texto y es necesario que el lector la mueva de lugar para poder continuar leyendo. En otro caso, en que un personaje se encuentra en la penumbra de una habitación a mitad de la noche, el lector tiene que pasar un dedo por la página para cambiar el ángulo de la débil iluminación de una vela y poder leer el texto completo. En otras páginas, las ilustraciones aparecen poco a poco. Y en otras, al tocar las imágenes éstas emiten sonidos (un cuervo grazna, un reloj de péndulo da la hora a campanadas).

 




Y, por supuesto, eso no es todo, de principio a fin acompañan e intensifican nuestra lectura las excelentes composiciones musicales de Teo Grimalt, que están perfectamente sincronizadas con el paso de las páginas, lo que quiere decir que acompañan diferentes velocidades de lectura sin problemas. 

 

El trabajo audiovisual en este libro es extraordinario, tanto a nivel artístico como técnico, y la lectura de este volumen es toda una experiencia. La verdad es que iPoe. Volumen 1 me ha parecido interesantísimo y sumamente entretenido, y por eso se los recomiendo a los jóvenes, porque sé que les va a encantar. 

 

El segundo volumen de iPoe tiene como subtítulo Delirios de amor y muerte, y el tercero Horrible cordura. Pero eso no es todo lo que ofrecen los productores de esta colección, cuentan también con libros, igualmente interactivos e ilustrados (y supongo que musicalizados) de Oscar Wilde, Charles Dickens (algunas de sus historias de fantasmas), H.P. Lovecraft, Jack London, Arthur Conan Doyle (relatos de Sherlock Holmes) y La leyenda de Sleepy Hollow de Washington Irving. 

 

Hay que apuntar que técnicamente estos libros son apps en sí mismos, así que no los busquen en la sección de libros sino en la de aplicaciones. Yo adquirí el primer volumen de iPoe para iOS, pero me parece lógico que exista también la versión para Android. Búsquenlo. Espero que lo disfruten y salgan de la experiencia con ganas de leer toda la obra del gran Edgar Allan Poe.

 

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iPoe. Volumen 1 (Maestro de los macabro). Edgar Allan Poe. Traducciones de Julio Cortázar. Ilustraciones de David G. Forés. Música de Teo Grimalt. iClassics Productions, S.L.



viernes, 16 de octubre de 2020

El deseo de Tomás, de Berta Hiriart

 


El deseo de Tomás

de Berta Hiriart

 

Jesús Guerra

 

Quien narra el relato es Anita, la hermana mayor de Tomás; ambos viven con sus papás en un departamento, y algunas cosas empiezan a cambiar cuando las vecinas del departamento del piso inferior se cambiar para irse a recorrer el mundo. Ese departamento, entonces, es ocupado por la academia de danza Rudolf Nureyev. Por supuesto, la mamá de Anita la inscribe de inmediato para que tome clases y a Anita si bien no la vuelven loca por lo menos la entretienen.

 

Desde que está la academia en su edificio, el departamento de Anita y Tomás se llena de música durante las mañanas y las tardes, y también de las voces de las maestras de danza dándoles instrucciones y motivación a sus alumnos. Anita se da cuenta que Tomás y Carlitos, el mejor amigo de su hermano, a veces espían las clases de danza, y luego en su departamento juegan burlonamente a tomar las posiciones de ballet e imitan a las maestras.

 

Ni a la mamá ni al papá de Anita y Tomás les molesta la música ni las voces que vienen de la academia de danza, de hecho, al papá le caen muy bien tanto los maestros como las alumnas, pues la mayoría pasan por su tienda de comestibles, La Sirena, para comprarle algunas cosas y le parecen todos muy amables. En cambio, al abuelo, es decir al papá del papá de Anita y Tomás, esas personas y la academia en sí le caen bastante mal, aunque la verdad, el abuelo siempre parece estar malhumorado.

 

Anita y Tomás quieren mucho a su abuelo, por supuesto, pero no les hace mucha gracias que siempre que va a merendar, lleva algunas películas caseras viejas (de ésas de colores desvaídos, sin sonido, que duraban tres minutos, en las que normalmente se veía a las personas saludando a la cámara), y ellos las tienen que ver también, a pesar de que ya les aburren. Pero al abuelo parecen divertirlo mucho.

 

Precisamente en una de esas películas ven, una tarde, una escena clave, en la que aparece su papá cuando tenía unos 10 años, la misma de Tomás, y su abuelo, que les permite comenzar a entender a su papá desde una perspectiva diferente.

 

Una de esas tardes, el motivo de la merienda es el cumpleaños número diez de Tomás, y después de que le cantan las mañanitas, prenden las velas del pastel y le dicen a Tomás que pida un deseo. Y cuando le piden que lo diga en voz alta, todos se quedan sorprendidos... Por supuesto, ya no les puedo contar nada más. Les aconsejo que lo lean pues estoy seguro de que les va a gustar muchísimo. A mí me gusta porque a pesar de ser muy breve es muy eficaz, es decir que en pocas páginas nos cuenta de manera estupenda una historia que nos permite darnos cuenta de que detrás de cada historia hay otra que hace más amplia y profunda a la primera. Las ilustraciones, de Guadalupe Sánchez, son buenísimas.

 

Berta Hiriart nació en la Ciudad de México. Escribe y dirige obras dramáticas, inventa relatos, incursiona en el ensayo y coordina talleres de escritura creativa. Ha publicado numerosos títulos, dirigidos a niños y jóvenes, o que abordan, para los adultos, asuntos relacionados con la infancia. Ha recibido diversos premios y algunos de sus libros han sido premiados y traducidos al inglés, al italiano, el alemán y el polaco. En El Naranjo ha publicado La Bienvenida, El Deseo de Tomás, ¿Jugamos al Teatro?, Primavera y Cachorros.

 

Guadalupe Sánchez nació en Córdoba, Veracruz, en 1955. Estudió en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la Universidad Veracruzana y Diseño Gráfico en la Escuela Nacional de Artes Plásticas, de la unam. Cursó animación con Ishu Patel, en 1996, y en 1999 estudió con David Brockurst en el Taller Experimental Dirección de Arte. Ha ganado varios premios en cine, video y animación.

 

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El deseo de Tomás. Berta Hiriart. Ilustraciones de Guadalupe Sánchez Sosa. Ediciones El Naranjo, colección Mar de Cuentos (clasificación: Para lectores que empiezan. 1a. ed., 2004; 2a. ed., 2010). 40 págs. También se consigue en edición electrónica.

 

 

 


miércoles, 16 de septiembre de 2020

Los muertos andan en bici, de Christel Guczka



 


Los muertos andan en bici

de Christel Guczka


Jesús Guerra


El narrador es un niño que, cuando sea grande, quiere ser escritor. Forma parte de una familia un tanto extraña, por lo menos a los ojos de otras personas. Su mamá es fotógrafa y su papá es experto en anatomía, por lo que algunas de las piezas de su colección no son precisamente las que se encuentran en las colecciones de otras familias. También tiene un tío al que le falta un ojo, pero tiene una cabaña en el campo, y con frecuencia se la presta al narrador y sus papás para que vayan a pasar unos días de vacaciones. El tío, llamado Arnulfo, tiene, al parecer, una gran imaginación (ya verán por qué lo digo cuando lean este cuento). Y la familia tiene un perro de nombre Zacate.


En la escuela, el niño tiene problemas con su maestra, porque cada vez que ella les pide que escriban un texto con algún recuerdo familiar, o que lleven una foto interesante, o que cuenten sus vacaciones, la maestra se escandaliza, se enoja o se desmaya con lo que el personaje central les cuenta. A los lectores de este libro, en cambio, estas historias nos hacen reír.


Llegan las vacaciones y la familia de este niño se va a pasarlas a la cabaña del tío Arnulfo. Al sacar las cosas de la cajuela se dan cuenta que ahí va también el abuelo, es decir, el papá de la mamá del niño. Pero lo extraño no es tanto la manera en que viajó con ellos, sino el pequeño detalle de que el abuelo murió dos años atrás. El abuelo, que era un hombre lleno de vida, ahora está ahí, muerto-vivo, con ellos en la cabaña. Es como si fuera un zombi, pero no se comporta como un zombi, sino que hace lo que siempre hacía: platica, fuma su pipa, lee el periódico, sale a pasear, sin embargo, no tiene pulso pues está muerto... por si fuera poco, se encuentra en un lento pero inexorable proceso de putrefacción. Y, además, sigue con los problemas de memoria que ya tenía estando vivo.


Ni la mamá, ni el papá ni el niño entienden qué sucede, pero lo aceptan, porque, finalmente, es el abuelo, y la verdad les da mucho gusto verlo. Y esto, lógicamente, hace que las vacaciones del niño sean inolvidables, pero no les cuento lo que sucede para que lo descubran ustedes al leer este fantástico y espléndido cuento.


Es un libro bastante breve, muy efectivo, divertido, sorprendente y, a su manera, tierno. Yo leí la versión electrónica pero también se consigue en papel. En el e-book, al final, viene un video de la autora en el que comenta que, aunque hay un muerto en la historia, no es un relato de terror, sino que es más bien una especie de canto a la vida. Yo agregaría que es, también, un canto a la imaginación y a la memoria.


Su autora es Christel Guczka (quien también escribió el libro En el sur), y las magníficas ilustraciones son de Betania Zacarías.


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Los muertos andan en bici. Christel Guczka. Ilustraciones de Betania Zacarías. Ediciones El Naranjo, colección Mar de Cuentos (para niños lectores). 40 págs.


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Te puede interesar:


En el sur



sábado, 29 de agosto de 2020

El castigo de Lucas, de Francisco Hinojosa


 


El castigo de Lucas

de Francisco Hinojosa

 

Jesús Guerra

 

Lucas tiene 11 años y está a punto de terminar quinto de primaria. Vive en la Ciudad de México, se divierte muchísimo en internet y tiene muchos amigos en Facebook, sobre todo tiene una amiga, Celia, a la que no conoce en persona porque ella vive en Mazatlán, con la que chatea a diario y se llevan de maravilla porque tienen los mismos gustos: el futbol, la lucha libre y las películas de miedo. Celia tiene la misma edad que Lucas, es la goleadora de su equipo y a ella le va muy bien en la escuela.

 

Un día, a punto de entrar a las vacaciones de verano, Lucas recibe una pésima noticia: no pasó año. Así que además de la vergüenza que le va a dar con sus amigos cuando regrese a clases, tendrá que hacer nuevas amistades con chicos menores que él, y además tendrá que aguantarse el castigo que de seguro le pondrán sus papás. Él se imagina que lo van a dejar sin domingos, o que no le van a hacer fiesta el día de su cumpleaños, pero cuando sus papás hablan con él, el castigo resulta ser mucho peor de lo pensado: le prohíben que use la computadora y el internet hasta que, cuando vuelva a la escuela, les presente en las próximas calificaciones un promedio mínimo de 7.5.

 

Lucas siente que el castigo es terrible, pero sabe que se lo merece, pues no estudió lo suficiente para sus exámenes finales. Sin embargo, Lucas habla con su mamá y le pide que le permita entrar a Facebook una vez más para platicarle a Celia cómo están las cosas, pues ella se va a preocupar, o va a creer que él ya no quiere hablar con ella... La mamá de Lucas le permite que le mande un correo electrónico para pedirle a Celia la dirección de su casa, pues si quiere «chatear» con ella, tendrá que hacerlo por carta.

 

Cuando recibe la dirección de Celia, Lucas le escribe una carta explicándole los motivos por los que no podrán chatear durante varios meses. Lucas siempre pensó que eso de escribir cartas era una actividad de ancianos, pero de repente y casi sin darse cuenta, entra en un área desconocida: escribir misivas en papel, meter las hojas en un sobre, comprar timbres, llevar el sobre hasta un buzón, y esperar días y días hasta la llegada de la respuesta. 

 

Y así descubre que su papá tiene guardados varios álbumes con timbres pues en alguna época fue coleccionista de estampillas postales de diversos países del mundo. Además, como no puede utilizar la computadora, tiene que salir a jugar con sus primos, y empieza a dedicarse a actividades como hacer inventos y crear platillos exóticos (realmente exóticos) en la cocina de su casa.

 

Y entonces se da cuenta que le entusiasma muchísimo recibir las cartas de Celia. Sin embargo, Lucas descubre que todavía falta una parte de su castigo... pero ya no les platico lo que sigue para que ustedes lo descubran al leer este cuento estupendo y sabroso (con excepción, la verdad, de los inventos de Lucas en la cocina).

 

Este libro de Francisco Hinojosa es muy divertido, como todos los libros de él que he leído, y como en una buena parte de su obra, también, logra establecer una muy eficaz complicidad con sus lectores. Además, toca algunos temas de tal manera que nos obliga a verlos desde una perspectiva diferente.

 

El castigo de Lucas está ilustrado con unas obras padrísimas y muy disfrutables de Ignacio Zárate Huizar, y se consigue en pasta dura, pasta suave y en edición digital.

 

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El castigo de Lucas. Francisco Hinojosa. Ilustraciones de Ignacio Zárate Huizar. Nostra Ediciones. 1a. ed., 2012; 2a. ed., 2014; 1a. ed. digital, 2017. 88 págs.

 

 

 


jueves, 6 de agosto de 2020

El fantasma de la casa del lago, de Ana Romero



El fantasma de la casa del lago

de Ana Romero

 

Jesús Guerra

 

Julia, la protagonista y narradora de esta historia, es una adolescente que vive con su papá, Pancho. Y tanto Julia como Pancho pasan por un terremoto emocional cuando un día encuentran una nota en un post-it pegado al refrigerador en el que Carolina (esposa de Pancho y mamá de Julia) les dice que los deja porque tiene que irse a perseguir sus sueños. Padre e hija, deprimidos, se van de la casa en la que vivieron con Carolina, y luego de comprar una cámper se lanzan «a conocer el mundo». Sin embargo, al poco tiempo, Pancho se queda sin trabajo porque quebró la revista en la que escribía artículos de viaje, y se da cuenta de que su hija necesita seguir estudiando. Así, llegan a un pueblo llamado San Miguel, que les agrada. Pancho investiga y se entera que ahí están los mejores colegios de la región, entonces consigue trabajo como profesor de Literatura en uno de ellos, de paso obtiene media beca para Julia, vende la cámper, pide un préstamo en un banco y con el dinero compra una ruinosa y enorme casa que le encantó desde que la vio por primera vez.

Pancho encuentra una vieja —pero en buenas condiciones— máquina de escribir Remington, a la que bautiza como Remi, y decide que con ella escribirá su primera novela. Sale al porche de la casa y se pone a teclear una buena parte de la noche y una buena parte de las noches. El ruidazo de Remi tranquiliza a Julia, quien batalla para dormir porque la casa, la verdad, le da algo de miedo, tanto que hasta escucha pasos inaudibles en el pasillo.

Pronto, tanto Julia como Pancho comienzan a conocer a la gente del pueblo y a hacer amistades: Maribel, la bibliotecaria de la escuela; Alejandro, el dueño de una tienda; Doña Clau; y las cuatro jóvenes de la escuela que se hacen amigas casi instantáneas de Julia: Maru, Helen, Natis y Sofi, y, por supuesto, un perro sin dueño que ronda la biblioteca y que, según Maribel, se llama Nostradamus. Así, en conversaciones con sus nuevos conocidos y amigos es como Julia se entera de que la gente de San Miguel le llamaba a su nuevo hogar La Casa del Lago, y que tiene fama de ser una mansión encantada, debido a su historia. Esto pone de nervios a Julia, pero también le pica la curiosidad, así que decide investigar qué sucedió ahí. Pero no sólo investiga con los vivos, pues una noche de tormenta ve por primera vez al fantasma de la casa...

El argumento está muy bien estructurado y constantemente nos depara sorpresas, tanto en el presente como en el pasado, es decir, la historia de la familia que vivió antes en la casa de lago, que Julia va descubriendo poco a poco. Y el estilo con el que está escrita la novela, o sea, en su mayor parte, la narración hecha por Julia, es de verdad estupendo. Todos los personajes están bien desarrollados y diferenciados, tienen una personalidad distinguible, y algunos de ellos tienen características muy interesantes y simpáticas. Julia, en particular, es formidable. Y tanto el estilo de narración de Julia como una buena parte de los diálogos entre los personajes son sumamente divertidos, vivos, chispeantes. Me encanta que Julia tenga una vocación anticursi a toda prueba y un gran sentido del humor.

Vale la pena señalar que en algunas partes del libro Julia menciona algunas canciones que escuchan ella y Pancho, y se trata de grandes canciones, es decir que son personajes con los que podemos identificarnos también por el gusto musical. Si hacen una playlist con las canciones mencionadas obtendrán el gran soundtrack de la novela.

El fantasma de la casa del lago es una novela emocionante y divertidísima que ha resultado, para mí, una sorpresa fenomenal.

Ana Romero es michoacana y licenciada en Psicología. Además de novelista es poeta y guionista de cine y televisión. Las ilustraciones, de Armando Fonseca, son padrísimas. 

 

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El fantasma de la casa del lago. Ana Romero. Ilustraciones de Armando Fonseca. El Naranjo, colección Ecos de Tinta (para jóvenes lectores). 1a. ed., 2017. 264 págs. También se consigue en edición digital.

 

 

 


lunes, 13 de julio de 2020

En el Sur, de Christel Guczka





En el Sur
de Christel Guczka

Jesús Guerra

Montserrat (Montse), que es quien narra la historia, es una niña que está en sexto de primaria, vive con su mamá, que es pediatra, en un pueblo pequeño, muy cerca de la casa de su abuelo, a quien adora. Montse, además, tiene una pata llamada Queta. Y le encanta vivir ahí, en contacto con el campo. Y en la escuela tiene varios mejores amigos. Sin embargo, su papá no vive con ellas, porque tiene una especie de trabajo secreto, y se la pasa viajando por el mundo, pero eso sí, con mucha frecuencia recibe postales suyas, desde diferentes ciudades, en las que le da consejos y le dice que la quiere muchísimo. Y Montse, por supuesto, muy seguido le escribe cartas en las que le cuenta todo lo que puede acerca de lo que hace y le sucede, de sus preocupaciones, de su escuela, de su vida...

Pero un día (para Montse un mal día), su mamá le comunica que en dos semanas se van a ir a vivir a la ciudad. A Montse no le hace la menor gracia, porque eso quiere decir que tendrá que dejar de ver a sus amigos, y a su abuelo, y tendrá que entrar a una escuela nueva en un ambiente desconocido, etcétera. Además, le preocupa que si se cambian de casa las postales de su papá ya no le vayan a llegar.

Su mamá y su abuelo tratan de tranquilizarla, diciéndole que la ciudad está solo a tres horas de distancia en auto, que podrá regresar a pasar las vacaciones, y que además tendrá nuevos amigos... Todos los cambios son inquietantes, y Montse trata de enfrentarlos lo mejor que puede.

Pronto ya tiene dos nuevos amigos, Óscar y Yolo, y rápidamente comienza a vivir aventuras con ellos, algunas de las cuales son peligrosas y otras trascendentes. No les puedo contar nada más para no echarles a perder las sorpresas del libro, sólo puedo decirles que es interesantísimo y muy, muy entretenido, y que de seguro al leerlo van a aprender un par de cosas importantes acerca de la vida.

En el Sur es un libro estupendo, y las ilustraciones, de Octavio Cruz, son fenomenales.

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En el Sur. Christel Guczka. Ilustraciones de Octavio Cruz. Ediciones El Naranjo, colección Ecos de Tinta («Para niños lectores»). 88 págs. También se consigue en edición electrónica.