miércoles, 30 de septiembre de 2026

Lucía, no tardes, de Sandra Siemens

 




Lucía, no tardes
de Sandra Siemens
 
Jesús Guerra
 
La estupenda escritora argentina Sandra Siemens (nacida en 1965) ha publicado a lo largo de tres décadas y media fantásticos cuentos para niños y fabulosas novelas cortas para jóvenes, por eso no es una sorpresa que su novela juvenil Lucía, no tardes sea también una obra extraordinaria. Este libro se publicó originalmente en el año 2016, en Argentina, aunque no sé en qué editorial, pero recientemente (junio de 2026), para nuestra fortuna, la editorial Sudamericana, en su colección Juvenil, la publicó de nuevo.
 
Es curioso que, a pesar de que los personajes de la primea parte del libro sean una niña y varios adultos mayores, y los de las secciones siguientes sean adultos jóvenes, el libro esté clasificado para lectores jóvenes, quizá de los 13 o 14 años en adelante. Pero, además, me atrevo a agregar, es una novela corta para lectores jóvenes que leen bien y que gustan de leer, pues a su manera, este libro los prepara para, más adelante, ser capaces de leer libros bastante más complejos. Con esto quiero decir que, a pesar de que no es un libro difícil de leer, su estructura y su estilo tampoco tienen la sencillez de los libros juveniles de moda. Es un libro relativamente exigente, narrado de una manera que puede parecer extraña, pero muy inteligente, cuya lectura recompensa grandemente al lector con una historia interesantísima y conmovedora.
 
El libro tiene cinco capítulos:
* Lucía, allá
* Vittorio
* Lucía, en el medio
* Bruna
* Lucía, acá
 
En el primer capítulo, que se desarrolla en un pueblo de Italia por los años en que terminó la Segunda Guerra Mundial, encontramos a Lucía, una niña muy inteligente, curiosa y sensible. Está narrado en primera persona por la propia Lucía, más o menos desde que tiene cuatro años hasta los ocho. El estilo es fragmentario, y este es uno de los aspectos que pueden resultar un tanto desconcertantes para los lectores, pero a medida que se familiaricen con el estilo, luego de unas pocas páginas, se darán cuenta de lo eficaz que resulta. En un principio, Lucía vive con su abuela Amelia, la madre de su padre, Benicio, un joven que tuvo que ir a la guerra y no ha regresado. El mundo de Lucía, en esos momentos, está compuesto de secretos y de ancianos. Cuando Lucía le pregunta a su abuela Amelia acerca de sus padres, la respuesta siempre es: “No preguntes, Lucía. No quieras saber”.
 
Pasa el tiempo y muere la abuela Amelia, así que Lucía va a vivir con Donato y Agnese. Lucía le pegunta al padre Urbino por qué tiene que ir a vivir con esos desconocidos, que además son viejos, y el padre le dice simplemente que porque así lo pidió Amelia. Luego, Lucía les pregunta si les puede decir abuelo y abuela, pero Agnese no quiere, le pide que la llame por su nombre. En cambio, Donato sí se lo permite. Donato también es un hombre mayor y algo extraño, porque participó en las dos grandes guerras y cuando regresó de la segunda, ya no era el mismo. De hecho, según él, regresó acompañado por un compañero de guerra, Gero, al cual nadie puede ver, pero Donato se la pasa platicando con él, y aunque Agnese intenta que no lo haga en público porque le da vergüenza, sí le cumple el deseo a Donato de ponerle en las comidas su propio plato en la mesa a Gero. En este ambiente extraño va creciendo Lucía, y aunque sigue con mucha curiosidad acerca de sus padres, ya no pide explicaciones, porque se acuerda del consejo de Amelia de que nunca pregunte nada.
 
Un día llega una carta desde la Argentina. Agnese, que no sabe leer, va con el padre Urbino para que se la lea. Así se entera Lucía de que Agnese tiene una hija que vive “en América”. Y por algún motivo, la hija de Agnese pide que le manden a Lucía para allá. Así comienza una nueva etapa en la vida de Lucía.
 
Esta novela, llena de misterios, se va leyendo como si se tratara de un rompecabezas. Cada nuevo capítulo, cada nueva escena, nos va dando la información que requerimos para ir formando el cuadro final. Así que no se desesperen si sienten que no están entendiendo la historia, pues al final la entenderán y lo más probable es que les parezca una delicia.
 
Por una parte, la historia de Lucía es solo suya, particular, específica, pero, al mismo tiempo, es también, a su manera, la historia de la inmigración italiana a la Argentina. Es una historia muy importante y trascendental para ese país. La enorme cantidad de italianos que migraron a Argentina, en varias oleadas, entre 1850 y 1970, ha tenido repercusiones culturales enormes, e incluso modificó el idioma (por eso el español de Argentina es tan diferente al nuestro).
 
Les recomiendo muchísimo esta novela corta a los lectores jóvenes (aunque también a los adultos que la lean les va a encantar), espero de verdad que les interese leerla y la disfruten, pues, como sucede con la lectura de toda buena novela, van a aprender algunas cosas importantes, de la historia y de los seres humanos, y, por lo tanto, quizá también aprendan algo de ustedes mismos.
 
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Lucía, no tardes. Sandra Siemens. Editorial Sudamericana Juvenil. Argentina. 1a. Ed., junio de 2026. 112 págs. Se consigue con más facilidad en edición digital.
 
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