viernes, 29 de agosto de 2025

El horror de Dunwich y El modelo de Pickman, de H.P. Lovecraft

 



El horror de Dunwich  
El modelo de Pickman
de H.P. Lovecraft
 
Jesús Guerra
 
El horror de Dunwich (The Dunwich Horror), escrito entre junio y agosto de 1928 y publicado por primera vez en abril de 1929 en la revista Weird Tales es un cuento largo, aunque también se le menciona como novela corta, que forma parte de los Mitos de Cthulhu (aunque vale la pena recordar que el propio Lovecraft nunca les dio ese nombre; ese título, que sirve para enmarcar una serie de relatos relacionados por ciertas características, personajes o monstruos, se lo dieron August Derleth y otros de los escritores cercanos al autor, el denominado Círculo de Lovecraft. Los relatos que forman el núcleo de los mitos son de Lovecraft, pero se han agregado los escritos por los amigos y seguidores de HPL. Hasta donde yo sé, no existe una edición que reúna todos los relatos de los mitos, entre otras cosas porque los admiradores de Lovecraft, que ya son de varias generaciones de narradores, siguen escribiendo nuevas obras. Lo que sí existe son, digámoslo así, antologías parciales. Al final de este comentario hay varias ligas a comentarios sobre algunas de ellas y otros libros relacionados).
 
Luego de una descripción de los extraños paisajes de los alrededores de Dunwich (en el noreste estadounidense), el narrador dice que los forasteros casi nunca visitan el lugar, y que después de los horrores padecidos últimamente (el horror del que trata el relato sucedió en 1928), han sido eliminadas todas las señales que indicaban cómo llegar ahí. Los habitantes del pueblo y sus alrededores son extraños (algunas de las familias locales llegaron procedentes de Salem, Massachusetts). En las montañas de los alrededores se escuchan con frecuencia ruidos que algunos sacerdotes del pasado achacaban a la presencia de Satanás. Estos ruidos de origen desconocido, así como los olores fétidos que se perciben en algunas partes de las montañas, y la presencia de unas columnas de piedra, probablemente construidas por las poblaciones indígenas anteriores, son parte de las tradiciones locales.

 



La narración retrocede al mes de febrero de 1913, cuando nació Wilbur Whatley. La madre, Lavinia, pertenecía a la rama “degradada” de la familia, tenía 35 años, era albina y algo deforme, y vivía con su padre, un anciano medio loco, del que corrían rumores horrendos desde su juventud. Se decía que practicaba la brujería. Para colmo, Lavinia no tenía marido conocido. La fama de brujo del viejo Whatley, el abuelo de Wilbur, hacía que muy pocas personas se acercaran a su granja. Uno de los pocos que vieron a Wilbur en sus primeros años era Zachariah Whatley, un pariente que le llevaba algunas reses que el viejo Whatley le había comprado. Desde entonces el viejo compró muchas reses, pero algunos curiosos que observaban de lejos nunca vieron que el ganado aumentara de número. Supusieron que las vacas se morían de alguna enfermedad, pues notaron que los animales mostraban heridas en el cuerpo.
 
Los pocos que vieron a Wilbur de niño se dieron cuenta de que crecía mucho más rápido de lo normal. A los 11 meses ya hablaba y parecía ser muy inteligente, aunque era feo y tenía rasgos caprinos. A los 4 años el niño parecía de 10 y se la pasaba leyendo los viejos libros del abuelo, que éste había heredado de varias generaciones. Para esos momentos ya era notorio el odio que los perros tenían por Wilbur, y en general por toda la granja de los Whatley, pues ladraban enloquecidos en sus cercanías. En 1923, Wilbur cumplió 10 años, pero su inteligencia, su voz y su aspecto general (ya tenía barba) lo hacían verse como un joven mucho mayor. En 1924 murió el abuelo de Wilbur, luego de darle unos consejos extraños. Por esa época, Wilbur empezó a mantener correspondencia con algunos académicos de varias universidades. En 1925, Wilbur medía ya más de dos metros…

Y aquí estamos ya muy cerca del inicio de lo que fue conocido como El Horror de Dunwich, en todo el estado y más allá de sus fronteras. Aquí se mencionan ya algunos nombres de seres monstruosos que algunos grupos adoran como dioses, la ciudad de Arkham y la Universidad de Miskatonic, y tiene un papel importante el Necronomicón, ese famoso y extraño libro escrito por el árabe loco Abdul Alhazred (en la versión latina de Olaus Wormius, impreso en España en el siglo XVII). Y aquí están, por supuesto, esas famosas descripciones de lo indescriptible propias del estilo de HPL, en parte inspiradas en el estilo de uno de sus autores favoritos, Arthur Machen. Esto es ya plenamente territorio Cthulhu. Lectura obligada para los fans de Lovecraft, y una verdadera advertencia de lo que les espera a los recién llegados.

 



El modelo de Pickman (The Pickman's Model) es un cuento corto, escrito probablemente en septiembre de 1926, publicado por primera vez en octubre de 1927 en la revista Weird Tales. Forma parte de los relatos de Nueva Inglaterra, aunque también se le considera parte de las narraciones periféricas de los Mitos de Cthulhu.
 
Está contado por un hombre llamado Thurber, quien le explica a su amigo Eliot sus motivos para alejarse del pintor Richard Upton Pickman, de quien fue muy amigo. Sólo leemos lo que Thurber dice, un poco como si escucháramos la conversación telefónica de alguien que está cerca de nosotros, pero no podemos escuchar lo que le dice su interlocutor. Y lo que cuenta Thurber explica también, de paso, sus razones personales para preferir no tomar el metro ni subirse a elevadores.
 
Thurber dice que sabe que otras personas se han alejado de Pickman porque sus morbosas pinturas los escandalizan (al parecer los cuadros del pintor muestran seres monstruosos realizando actos espantosos), pero que a él eso no le sucedía. Está de acuerdo en que las escenas son aterradoras, pero a él le parecían fascinantes también. Y le asombraba el realismo de los cuadros. Admiraba la imaginación del artista. Thurber dice que un día el pintor lo invitó a su estudio, pero no al que todos conocen, sino a uno secreto que tiene en una casa en un barrio viejo de Boston. Aunque ahora que habla con Eliot, dice, no sabría llegar al lugar, y si lo supiera, tal vez no se atrevería a regresar. Cuando llega a la parte de su narración en donde cuenta lo que vio en el estudio es donde las cosas se ponen difíciles...

 



Este cuento, interesantísimo, de espléndida atmósfera e imágenes, ha influido a otros autores que han escrito algunas variaciones, y uno de los capítulos de la serie de Netflix El gabinete de curiosidades de Guillermo del Toro está basado en esta obra de Lovecraft.
 
Hay que decir, sobre todo para quienes no han leído a Lovecraft, que su estilo es, por decirlo así, polémico. Hay críticos que han destrozado la escritura de HPL. Hay otros que, aunque también atacan su estilo, reconocen que las obras producto de la imaginación del autor han pasado a formar parte de la cultura contemporánea. Incluso quienes lo defienden, como el crítico S.T. Joshi, especialista en Lovecraft, reconocen las características más enfadosas de la escritura de Lovecraft, pero lo justifican pues “cumple la función esencial de transmitir lo inefable”. Y Stephen King no puede sino reconocer que su prosa está recargada de adjetivos hasta llegar a veces al ridículo, y, sin embargo, afirma King, la visión de Lovecraft es tan poderosa que se convirtió en el escritor de terror más influyente del siglo XX.
 
Tanto El horror de Dunwich como El modelo de Pickman se pueden encontrar en muchas ediciones de obras de Lovecraft, impresas y en edición digital; uno de los libros en donde se encuentran juntas es en El Horror de Dunwich de Alianza Editorial (en donde también se encuentran El extraño y El susurrador en la oscuridad, que comentaré en una próxima entrada de este blog), con la traducción de Aurelio Martínez Benito. También se pueden leer, obviamente, en los dos volúmenes de la Narrativa completa de H.P. Lovecraft, El modelo de Pickman está en el volumen I y El horror de Dunwich en el II, con traducción de Juan Antonio Molina Foix. La ventaja del libro de Alianza es que es relativamente más sencillo de conseguir y es más barato. La ventaja de los dos volúmenes de Valdemar, aunque son algo más difíciles de adquirir y su precio es más alto, es que tiene uno toda la obra narrativa de HPL, y que se trata de una edición anotada, con una buena cantidad de información acerca del autor y de cada uno de los relatos.
 
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* Los mitos de Cthulhu (antología)

* Enciclopedia completa de HP Lovecraft (de Roberto García Álvarez)

* Enciclopedia de los mitos de Cthulhu (de Daniel Harms)

* Paisajes y apariciones, de HP Lovecraft (ilustraciones de Enrique Alcatena)

* Relatos a dos manos: textos en colaboración, de H.P. Lovecraft

 
 

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